Diario Sur

Nicaragua reelige al sandinista Ortega con escaso entusiasmo

  • Los ciudadanos apenas acudieron a las urnas en unas presidenciales de las que la oposición quedó apartada por una decisión judicial

la habana. La escasa participación en las primeras horas de la jornada electoral de Nicaragua mostraba el escaso entusiasmo que habían despertado entre la ciudadanía unas presidenciales en las que estaba garantizado que Daniel Ortega alcanzaría su cuarto mandato, el tercero consecutivo. La eliminación judicial de sus principales rivales hace prever que la oposición apenas llegue al 15% de los votos. Algunos analistas sugieren incluso que sus rivales son realmente aliados del histórico gobernante sandinista.

Con la única presencia de observadores internacionales integrantes del Grupo de Invitados Electorales, convocados por el propio Ortega -entre ellos los exmandatarios de Honduras, Manuel Zelaya; Guatemala, Álvaro Colom y Vinicio Cerezo; Paraguay, Fernando Lugo; y una delegación de la Organización de Estados Americanos-, cerca de cuatro millones de nicaragüenses estaban llamados a acercarse a las 14.000 urnas desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde (siete horas más en España).

Sin embargo, a la hora de cerrar esta edición habían sido pocos los integrantes del censo que habían ejercido su derecho. En ello, sin duda, influyeron las insistentes denuncias de fraude, corrupción, autoritarismo y nepotismo lanzadas por la oposición contra Ortega, que el 11 de noviembre cumplirá 71 años, y su mujer, Rosario Murillo, mano derecha, ministra, portavoz y desde hoy, si no hay otra revolución en las urnas, vicepresidenta electa.

La oposición ha exhibido durante toda la campaña el lema 'mi voto no vota', invitando a boicotear los comicios para impedir al líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) instaurar una dinastía familiar. Protesta así por las decisiones judiciales, controladas por Ortega, que apartaron de la carrera presidencial a los adversarios más fuertes y duros.

Para el analista Carlos Tünnmermann, los cinco candidatos a la presidencia que se enfrentan al mandatario sandinista no son opositores reales y habrían aceptado participar para legitimar la elección a cambio de cuotas de poder en la Asamblea Nacional, cuyos 90 diputados también se eligieron ayer.

Según Cirilo Otero, profesor de Sociología de la Universidad Centroamericana, la intención es «mostrar públicamente que no hay credibilidad en el proceso, que ha estado maleado desde todo punto de vista». Sin embargo, Roberto Rivas, presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), señaló que los comicios transcurrían «en tiempo y forma normal, y con tranquilidad».