Diario Sur

Los hispanos pasan factura a Trump

Jóvenes hispanos voluntarios realizan llamadas en Phoenix para convencer a la comunidad latina para que acuda a las urnas.
Jóvenes hispanos voluntarios realizan llamadas en Phoenix para convencer a la comunidad latina para que acuda a las urnas. / BEATRIZ LIMA / EFE
  • Las encuestas apuntan que Florida, tradicionalmente clave en la carrera hacia la Casa Blanca, se inclina hacia el bando de Clinton

Suena el teléfono. Al otro lado, una mujer al borde de un ataque de nervios. No trabaja para Almodóvar, sino para el Departamento de Estado y, en sus ratos libres, ayuda a la campaña de Hillary Clinton. «Dios mío, estos cubanos están locos, ¡están votando por Trump!». La mujer ha visto en los últimos días cómo las encuestas del Estado más clave para ganar la Casa Blanca oscilan, punto arriba, punto abajo, para cualquiera de los dos candidatos que aspiran a suceder a Barack Obama en la Casa Blanca. «Florida puede ir a la casilla de Trump», insiste. «Y entonces estamos acabados», añade.

Tiene razón, los cubanoamericanos del exilio no se han subido a bordo del carro que lidera la exsecretaria de Estado. Pese a ser lo único que separa al país del Apocalipsis Trump, muchos no logran superar el odio visceral que sienten por los Clinton y prefieren apuntarse a la teoría nihilista de que todo salte por los aires. La buena noticia es que los cubanos ya no son el grupo étnico que más crece en Florida, sino los puertorriqueños, que ascienden a 1,1 millón en ese Estado. El 74% de éstos planea votar por Clinton, según una encuesta del 'Miami Herald'.

Este segmento ha crecido tanto que en breve dará caza al 1,2 millones de cubanos. De hecho, ya dobla la población que existía cuando Obama hablaba en favor de John Kerry en 2004. Y todos los meses siguen llegando más de mil familias que huyen de la crisis económica en su isla, donde Clinton ha apoyado el plan para reestructurar la deuda de 70.000 millones de dólares (62.860 millones de euros) que asfixia a la Administración.

Trump no la ha visitado. Ya en abril, el 91% tenía una imagen desfavorable de él y eso no ha hecho más que empeorar a medida que se le conoce. En su isla, Trump sólo se llevó el 14% del voto en las primarias republicanas. Puerto Rico fue uno de los tres Estados que dieron la victoria a Marco Rubio. El senador revalidará su cargo el martes, según todas las encuestas, porque él sí cuenta con el apoyo de cubanos y puertorriqueños.

Florida es tradicionalmente el Estado menos predecible de las elecciones, ése que en 2000 se pasó un mes contando votos y acabó dando la victoria a George W. Bush por 531 sufragios. Como los cubanos reciben asilo político con sólo poner un pie en Estados Unidos, no sienten ninguna empatía por las tribulaciones que sufren los mexicanos, que se dejan la vida en el Río Bravo o en el desierto de Sonora para mandar dinero a sus familias. Esos a los que Trump llama «criminales, violadores y traficantes de drogas». Para todos estos, el martes es la hora de la venganza.

Arizona, Nevada y Colorado son algunos de los Estados en los que el alto porcentaje de población hispana puede inclinar la balanza en favor de Clinton e incluso abrirle un camino hacia la Casa Blanca que no pase por Florida. Las estadísticas demuestran que la retórica de Trump ha espoleado al número de hispanos que se han registrado como votantes durante estas elecciones y se han apresurado a depositar su voto anticipado.

Más de 800.000 latinos alcanzan la mayoría de edad cada año, por lo que se calcula que en estas elecciones habrá 27 millones de hispanos aptos para votar, pero sólo el 48% se acercó a las urnas en las pasadas elecciones. Eso es lo que intentan cambiar organizaciones como La Raza o la cadena Univisión, que han registrado a más de 100.000 nuevos votantes cada una. Una cifra bienvenida en el censo que, sin embargo, se queda muy corta respecto a los tres millones de nuevos votantes que se había propuesto registrar la cadena de televisión hispana con más audiencia de Estados Unidos.

Mas demócratas inscritos

Lo llamativo es que el porcentaje de quienes se registran como republicanos ha caído once puntos, mientras el de quienes lo hacen como demócratas ha subido cuatro. Y si se compara con el de hispanos inscritos como demócratas en el condado de Miami-Dade, el que más miembros de esa comunidad concentra en todo el país, el aumento ha sido de más del 50% desde 2006, según PEW Research Center.

La ira de los hispanos llegó a poner en un juego Estados tan sólidamente republicanos como Texas y Georgia, aunque con el desgaste que le ha producido el acoso del FBI la ex primera dama cree tener más posibilidades de darle la vuelta a Arizona. En este estado en cuyo desierto se dejan la vida tantos mexicanos y centroamericanos se bate también por su supervivencia política el senador John McCain y el temido sheriff Joe Arpaio, terror de los hispanos. Clinton lo visitó esta última semana en la que más tiene que afinar. Su campaña cuenta también con ellos para ganar Virginia, donde su candidato a vicepresidente, Tim Kaine, les habla en español.

Según la encuesta de Univisión publicada el jueves, sus esfuerzos están dando frutos. Incluso en Florida, la candidata demócrata lidera a Trump entre los hispanos por 30 puntos, gracias sobre todo a los puertorriqueños. A escala nacional, éstas pueden ser las elecciones en las que el Partido Demócrata roce el 80% del voto hispano, por encima del 75% que obtuvo Obama en 2008, según 'Los Angeles Times'.