Diario Sur

Renzi amenaza a la UE si no le ayuda con la inmigración

Rescate de supervivientes de uno de los naufragios ocurridos cerca de las costas libias. :: A. Solaro / afp
Rescate de supervivientes de uno de los naufragios ocurridos cerca de las costas libias. :: A. Solaro / afp
  • Italia advierte del posible veto a los presupuestos comunitarios mientras continúa la tragedia en el Mediterráneo

La cifra de inmigrantes fallecidos en el Mediterráneo, que va ya por los 3.930 en lo que llevamos de año, podría aumentar en otros 239 con los dos últimos naufragios acaecidos frente a las costas libias. Según el testimonio de algunos supervivientes recogidos por personal del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en la isla italiana de Lampedusa, las dos barcas neumáticas zarparon desde las costas cercanas a Trípoli cargadas con una mayoría de viajeros procedentes de Guinea.

Desesperado al comprobar cómo el balance de inmigrantes llegados a través del Mediterráneo y fallecidos en esta ruta sigue batiendo los registros de los años anteriores, el Gobierno de Roma ha optado por elevar el tono. El primer ministro, Matteo Renzi, ya no sólo pide a sus socios europeos que echen una mano y cumplan con las cuotas prometidas para repartirse a una buena parte de los inmigrantes llegados a Italia; ahora amenaza abiertamente con vetar los próximos presupuestos europeos si el resto de naciones de la UE siguen mirando hacia otro lado mientras continúa el drama en el centro del Mediterráneo.

«No creáis que nos vais a dejar solos gestionando la inmigración y después vais a coger nuestro dinero», dijo ayer Renzi en una entrevista con Radio24. «No quiero decir como Thatcher que me tienen que devolver mi dinero, porque no es ese nuestro modelo. Pero digo seriamente que ahora Italia se hace respetar».

Sus duras palabras llegan después de que la semana pasada mantuviera un enfrentamiento dialéctico con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, a cuenta de la falta de ayuda de Budapest en este campo. Orbán comentó que Renzi estaba «nervioso» por la situación de las cuentas públicas italianas y le recordó los compromisos con Bruselas para no superar el déficit. El jefe de Gobierno de Roma le respondió en tono chulesco y desafiante: «Antes de hablar de Italia debe enjuagarse la boca».

El abandono en que viven una parte de los inmigrantes en los centros de acogida después de que desembarquen en los puertos transalpinos le ha provocado a Renzi otro dolor de cabeza. Amnistía Internacional denunció en un informe publicado ayer que las expulsiones ilegales de algunos de los desplazados y los maltratos que habrían sufrido pueden ser equivalentes a la tortura. La ONG culpó de esta situación a la presión que el resto de países de la UE ejercen sobre Roma para que responda con mano dura a este desafío. El documento recuerda que de los 40.000 desplazados que las naciones europeos se comprometieron a aceptar desde Italia, sólo han sido recolocados 1.200. Mientras tanto, no cesan los desembarcos en los puertos transalpinos: en lo que llevamos de año van 158.000.