Diario Sur

México ya paga el muro de Trump

El magnate Donald Trump, junto al presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, durante su visita al país azteca. :: YURI CORTEZ / afp
El magnate Donald Trump, junto al presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, durante su visita al país azteca. :: YURI CORTEZ / afp
  • El proceso electoral en EE UU ha afectado al cambio del peso, pero el Gobierno de Peña Nieto proclama su fortaleza para asumir cualquier resultado

En vísperas de las reñidas elecciones estadounidenses, México observa atento y preocupado por el resultado. Si gana Hilary Clinton las relaciones bilaterales se mantendrían en la misma línea. El mayor problema para el Gobierno de Enrique Peña Nieto será si el vencedor es Donald Trump. Los 'momentos mexicanos' del multimillonario han sido numerosos y ofensivos. El magnate insiste en construir un muro entre ambas naciones que «pagarán» los vecinos del sur; quiere subir los aranceles al 35% e incluso cancelar el Tratado de Libre Comercio, y deportar a inmigrantes a los que llamaba «violadores, drogadictos y ladrones».

El secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade, salió al paso de los agoreros. Afirmó que el país puede asumir el eventual triunfo del empresario: «Tenemos que ir viendo cómo se acomoda, pero nos estaríamos enfrentando a ese riesgo con unas finanzas públicas estructuralmente sanas, con un buen sistema bancario, con un buen balance de los corporativos y con una relación que es robusta, que es madura y que ha probado ser resistente frente a diferentes administraciones». Sobre la posibilidad de una intervención de la Comisión de Cambios del Banco de México para frenar la depreciación del peso, indicó que no serviría a causa de que la actual volatilidad es un fenómeno global.

Gane quien gane la contienda, uno de los perdedores es el presidente mexicano. Poco importa su intento de remediar la metedura de pata de invitar a Los Pinos (la residencia oficial del mandatario) al aspirante a la Casa Blanca. No podrá protestar si el próximo titular del Ejecutivo gringo se entromete en la política azteca, porque él lo hizo al tomar partido por un candidato. Seguidores de la 'Naranja humana' (como se conoce a Trump en distintas latitudes) apuntan a la mano de Peña en la tardía demanda por un supuesto fraude fiscal por su participación en una inmobiliaria en Baja California.

Si Trump cumple todas sus promesas sería catastrófico para la economía y el comercio de México. Aunque saldrían ganando los receptores de remesas de dinero, pues el peso mexicano se depreciaría y pasaría a cotizarse de 18 a 21 pesos por dólar. En los últimos nueve meses el ingreso por este concepto ha sido de 952 millones de euros, un 15,7% más que el mismo periodo del 2015 y una cifra similar a lo ingresado por la exportación de petróleo.

Sin embargo, el republicano amagó con echar mano de esos recursos cambiando una regla de la Ley Patriota de EE UU para detener los traslados de dinero. No se sabe si es legal, pero si no, inventaría un impuesto sobre ese dinero como pago por el muro que dividirá los más de 3.000 kilómetros de frontera para frenar la inmigración ilegal. «¿Estáis listos? La primera es un gran muro y México lo pagará, aunque aún no lo sepa, pero pagará por él», anunció poco después de reunirse con Peña Nieto en la capital mexicana. Explicó que dispondría de «sensores por encima y debajo del suelo, para detectar los túneles de los narcos, y México trabajará con nosotros, más ahora que me he reunido con su magnífico presidente».

Empresas en la frontera

Como reseña Meade, «los mercados del mundo» están preocupados por los resultados del 8 de noviembre. Sarah Martínez Pellegrini, del Colegio de la Frontera Norte en Tijuana, señala que «la integración ha sido puesta en suspenso por un año» a causa de las elecciones. El Colegio es una institución de investigación científica y docencia de alto nivel especializada en el estudio de la problemática de la región mexicana colindante con Estados Unidos.

Martínez Pellegrini añade que «la posibilidad de una victoria de Trump hace a México menos atractivo para los inversionistas extranjeros». Por ejemplo, las empresas estadounidenses de ensamblaje de automóviles se instalaron en la frontera después de que China comenzó a pagar más a sus empleados. Estas compañías trabajan bajo el programa de maquila, requiriendo que todos los productos vuelvan a su país de origen. Es un negocio que da trabajo a mexicanos y estadounidenses.

Muchos cruzan a diario en una u otra dirección para trabajar, ir a la escuela, comprar o visitar al dentista, más barato al sur. Con Trump en el poder cualquier cosa puede suceder. Pero algo está claro. Tanto para el millonario como para la exsecretaria de Estado, todo lo que está del río Bravo para abajo continúa siendo el patio trasero de Estados Unidos.