Diario Sur

El califa llama a los suyos a «vengarse» de Turquía

Una miliciana kurdo-iraní atrincherada en Bashiqa. :: A. J. / reuters
Una miliciana kurdo-iraní atrincherada en Bashiqa. :: A. J. / reuters
  • Al-Bagdadi reaparece para pedir a sus seguidores que no se retiren de Mosul y conviertan «en ríos» la sangre enemiga

El autoproclamado califa, Abu Baker al-Bagdadi, reapareció cuando peor se han puesto las cosas para sus seguidores en su capital iraquí, Mosul, asediada por fuerzas iraquíes de la coalición que lidera Estados Unidos. Y lo hizo para pedir a los suyos que resistan hasta la muerte y que se «venguen» de Turquía por haberse unido al enemigo.

En un mensaje de voz difundido a través de Al-Furqan Media, agencia afín al grupo yihadista, el líder del Estado Islámico (EI) llamó a los suyos a luchar «con honor» hasta el final para defender Mosul de la ofensiva de kurdos e iraquíes que, en su tercera semana, ha logrado penetrar en los barrios del este de la capital del califato. «No se retiren», pidió el califa, porque «mantener posiciones con honor es mil veces más fácil que retirarse con vergüenza» y «esta guerra es vuestra guerra», aseguró en un mensaje de 31 minutos en el que prometió «la victoria» y amenazó con convertir la sangre del enemigo «en ríos».

El audio, titulado 'Esto es lo que Dios y su mensajero nos prometieron', llegó 48 horas después de la entrada de las fuerzas especiales del Ejército de Irak en el barrio Kukjali de Mosul y con la Novena División llamando a las puertas del distrito de Intisar, según informó la televisión pública de Irak.

Unos 5.000 yihadistas podrían formar la defensa de la ciudad, según estimaciones del Pentágono, y se enfrentan a los más de 50.000 hombres del Ejército, los 'peshmergas' kurdos y las milicias chiíes y suníes que cercan la ciudad y cuenta con el apoyo aéreo de EE UU. El califato ya ha perdido más de cien localidades que tenía en su poder y Al-Bagdadi, en su primer mensaje en casi un año, trató de infundir moral con un discurso de marcado tono sectario en el que lamentó que «los suníes de Irak aún están como espectadores y silenciosos pese al maltrato y la humillación que sufren del Gobierno chií». También tuvo tiempo para atacar a Arabia Saudí y, especialmente, a Turquía.

«Como Turquía ha ingresado en la zona de vuestras operaciones, hay que atacarla» y «vengarse», aseguró el líder del EI, cuyos combatientes en los últimos cinco años han podido llegar al califato gracias a la política de frontera abierta que ha mantenido Recep Tayyip Erdogan y que el presidente turco trata ahora de cambiar.

Cortar la huida a Siria

Para el ciberanalista iraquí Mustafa Habib, las palabras del califa «sirven al Gobierno de Ankara como un argumento más para justificar una intervención militar» que desea realizar, pero que no cuenta con el visto bueno de Bagdad. Los turcos disponen de una base para entrenar a milicias kurdas y suníes en Bashiqa, al este de Mosul.

Mientras el Ejército iraquí se ocupa de planificar el avance dentro de Mosul, las Unidades de Movilización Popular (milicias chiíes), consolidan su posición en el frente oeste para cortar la única salida que les quedaba a los yihadistas hacia Siria y que ha sido en los últimos dos años su principal vía de suministro. Los paramilitares chiíes tienen también la misión de liberar Tal Afar, uno de los bastiones más importantes de los grupos radicales suníes desde el final del régimen de Sadam Husein.