Diario Sur

La toma de Mosul avanza con cautela

Clérigos cristianos celebran la primera misa en la iglesia de la Inmaculada de Qaraqosh tras ser rescatada de manos yihadistas. :: A. M. / reuters
Clérigos cristianos celebran la primera misa en la iglesia de la Inmaculada de Qaraqosh tras ser rescatada de manos yihadistas. :: A. M. / reuters
  • El mal tiempo dificulta el progreso hacia el centro de las fuerzas iraquíes, que aprovechan para consolidar posiciones

Je Las fuerzas iraquíes quieren ir paso a paso en al asalto a Mosul, la capital iraquí del califato que los yihadistas han proclamado en una amplia zona de Irak y Siria. La ofensiva contra el califato ha entrado en una nueva fase y, cuando más necesaria es la unidad contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI), crece la tensión entre Irak y Turquía, que ha desplegado tanques en la frontera común e insiste en su derecho a intervenir para erradicar la amenaza yihadista. Veinticuatro horas después de penetrar en el primer barrio de la parte oriental de la capital del califato y hacerse con el edificio de la televisión, las fuerzas del Servicio Antiterrorista (CTS, una unidad de elite) ralentizaron el avance para consolidar sus posiciones en la orilla izquierda del Tigris y esperar la llegada de refuerzos.

El mal tiempo y la poca visibilidad, un factor clave para los ataques aéreos de la alianza que lidera Estados Unidos, fueron también motivos para suspender de manera temporal el avance de las tropas hacia el centro de la ciudad donde el EI proclamó el califato en el verano de 2014. «Si Dios quiere, la próxima fase comenzará en unas horas, esto depende del tiempo», anunció el teniente general del CTS, Abdul Ghani al Assadi.

La entrada a Mosul es, de momento, un paso simbólico y las fuerzas iraquíes, junto a las milicias kurdas y chiíes, en total unos 50.000 hombres, siguieron combatiendo en los cuatro frentes para ahogar al enemigo a lo largo del territorio de la provincia de Nínive que ha sido parte del califato. El frente más complicado es el del sur y allí el Ejército trata llegar lo antes posible a Hammam al-Alil, localidad situada a unos 15 kilómetros de la capital yihadista, en la que el Estado Islámico ha asesinado a decenas de antiguos miembros de las fuerzas de seguridad iraquíes y de la que intentó llevarse sin éxito a 25.000 civiles al interior de Mosul para usarlos como escudos humanos, tal y como denunció la ONU.

Tras el despliegue el martes de tanques turcos en la frontera, el primer ministro de Irak, Haider al-Abadi, reaccionó de manera inmediata alertando del riesgo de una «invasión» y aseguró que «no queremos al guerra con Turquía, no queremos un enfrentamiento, pero si este se produce estamos listos y consideraremos a Turquía como a un enemigo». El jefe de la diplomacia turca, Mevlüt Cavusoglu, criticó a Al-Abadi calificándolo de «débil» y le formuló una doble pregunta a través de la agencia Anadolu: «Si eres tan fuerte, ¿por qué entregaste Mosul a los terroristas? Si eres tan fuerte, ¿por qué dejas al PKK (el partido de los kurdos de Turquía) ocupar tu territorio desde hace años?» Los turcos cuentan ya con presencia militar en la base de Bashiqa, en la región autónoma kurda, y Estados Unidos ve con buenos ojos su apoyo militar, pese a la negativa de Bagdad.

Mientras la guerra dialéctica ocupa el tiempo de las autoridades de Irak y Turquía, las organizaciones humanitarias como Save The Children alertaron del riesgo que corren los cerca de 600.000 niños que viven en Mosul. El director de esa organización en Irak, Maurizio Crivellaro, denunció que «con el aumento de los combates es cada vez más difícil que las familias huyan y que los que heridos reciban el tratamiento médico necesario». Save The Children reclama corredores seguros para el millón y medio de habitantes de la capital del califato, decenas de miles de ellos convertidos en escudos humanos por los yihadistas.

Venganzas entre tribus

Después de dos años de califato el riesgo de venganzas sectarias y tribales entre los que permanecieron bajo las órdenes del califa y los que huyeron o sufrieron su violencia está muy presente. Sobre el papel, las Unidades de Movilización Popular (milicias chiíes) son las que mayores problemas podrían causar en una zona mayoritariamente suní y por ello se les ha otorgado el frente oeste, el más alejado de Mosul, con la responsabilidad de cortar las posibles vías de escape de los yihadistas a Siria.

Pero la primera venganza se ha producido entre tribus suníes y Amnistía Internacional reveló que una milicia de la tribu Sabawi «detuvo de forma ilegal, humilló y torturó» a hombres adultos y jóvenes en poblaciones liberadas como Al Makuk, Tal al Shari y Duizat al Sufla, al sureste de Mosul. «Hay pruebas firmes de que miembros de la milicia tribal Sabawi han cometido crímenes según la ley internacional al torturar y maltratar a residentes de esta zona en revancha por los crímenes cometidos por el EI», aseguró Lynn Maaluf, subdirectora de investigación de AI en Beirut.

Unos 15.000 hombres de distintas tribus suníes enfrentadas con el EI avanzan de la mano del Ejército, pero de momento no combaten, se limitan a ocupar el territorio una vez liberado.