Diario Sur

«Seamos honestos, nos rechina que ella sea comandante en jefe»

Obama respaldó a la candidata demócrata en Ohio. :: reuters
Obama respaldó a la candidata demócrata en Ohio. :: reuters
  • Obama se dirige en tono intimista a los votantes varones para que venzan su resistencia a votar a una mujer para la presidencia

Es posible que Hillary Clinton esté jugando 'la carta de ser mujer' para ganar las elecciones, de lo que la acusa Donald Trump, pero es también muy posible que esa carta tenga dos caras. Barack Obama la destapó el martes en Columbus (Ohio), cuando decidió apelar directamente «a los tíos que están por ahí», de tú a tú.

«Seamos honestos, hay una razón por la que nunca ha habido una mujer presidenta en este país», les dijo en un tono intimista que se salía de su discurso político habitual. «Creo que es algo que tenemos que superar. Como hombres, tenemos que preguntárnoslo a nosotros mismos, porque yo espero que mis hijas puedan conseguir cualquier cosa que se propongan, y sé que mi mujer no es mi igual, sino superior a mí».

Con esa premisa rogó «a los hombres que votan» y todavía les rechina que una mujer pueda ser la comandante en jefe, «que sean honestos consigo mismos, porque ella (Hillary) está mucho más cualificada que el otro tipo», la defendió. «Y si tenéis problemas para decidir es porque no estamos acostumbrados», se incluyó. «Cuando un hombre es ambicioso y trabaja duro en la arena pública nos parece normal, pero cuando lo hace una mujer de pronto nos preguntamos: ¿Por qué será? ¿Qué es lo que busca?».

El más convincente

Con todas las mujeres, desde Madonna a Elizabeth Warren, que han defendido la elección de Hillary Clinton como la primera mujer presidenta de la historia en Estados Unidos, Obama demostró con esas palabras que nadie resulta más convincente que un hombre para presentar el caso frente a otros 'machos'.

El actual mandatario tiene desde su infancia una sensibilidad hacia las mujeres adquirida de su madre, a la que admiraba profundamente, y que le educó a solas sin tener al padre a su lado. Por eso, porque es padre de dos hijas y está casado con una mujer de bandera, y porque él mismo libró una batalla encarnizada con la mujer a la que ahora quiere pasar el testigo, se deja la piel todos los días en la arena electoral, como ningún otro presidente que nadie pueda recordar.