Diario Sur

El endeudamiento del Gobierno de Macri pone en riesgo la recuperación argentina

  • El Ejecutivo procura neutralizar las demandas sociales de crecimiento con el aumento del gasto, pero no contenta a los representantes sindicales

Sin conseguir encontrar la fórmula para lograr la reactivación económica, el Gobierno de Mauricio Macri endeuda a Argentina a un ritmo de vértigo. En lo que va de 2016, ha emitido deuda por 41.296 millones de euros (9% del PIB), con tasas que van de 6,5 a casi el 10%. El secretario de Finanzas, Luis Caputo, asegura que el endeudamiento -con distintos plazos- «no les preocupa». Pero economistas que simpatizan con las ideas del Gobierno alertan sobre los riesgos de aumentar la deuda para pagar gastos corrientes.

En 2017 hay elecciones parlamentarias que renovarán la mitad de los representantes y, por miedo a una derrota, el Ejecutivo procura neutralizar las demandas sociales crecientes con un aumento del gasto que no contenta a los sindicatos y que profundiza el desequilibrio fiscal. El economista Daniel Artana, de la Fundación FIEL, sostiene que el recurso político «es entendible, pero no inagotable». Otros indican que cuanto más se posterga el ajuste, más costará la recuperación económica y la cancelación de compromisos externos.

Si bien Macri es crítico con respecto a las cuentas que heredó de su antecesora, Cristina Fernández, hasta su llegada al poder Argentina tenía un bajo nivel de endeudamiento debido a que, tras la suspensión de pagos de 2001, el país se abstenía de financiarse en el mercado de bonos soberanos, que le reclamaba tasas de 16%. Entre 2007 y 2015, la deuda se reestructuró en dos etapas con una quita de 70% y plazos más largos. Sólo quedo pendiente la deuda de los acreedores más duros, los llamados 'fondos buitre', que no aceptaron las condiciones.

Macri asumió en diciembre y en abril hizo un acuerdo para pagar esas deudas pendientes de una sola vez. Desde entonces, el país volvió al mercado de deuda. Emite bonos en pesos (moneda local), dólares y euros a tasas de entre 6,5 y 10%o -más bajas de lo que se le pedía antes.

Aun así, el costo del endeudamiento es alto en relación a otros países de la región que colocan papeles con tasas de interés de entre dos y cinco por ciento. En Argentina los inversores exigen mayor certeza y no sólo por el antecedente del quebranto de 2001.

Macri prometió bajar la inflación, impulsar el crecimiento económico, aumentar el empleo y reducir la pobreza. Aseguró además que lloverían inversiones. Pero el incremento de tarifas y la caída del consumo frenaron la economía. Las expectativas indican que el país cerrará 2016 con un retroceso de la actividad. La inflación anual se duplicó por causa de los incrementos de combustibles, luz, gas, telefonía, agua y alimentos. La recaudación bajó y el déficit fiscal aumenta.

En este marco, los analistas advierten de que si el Gobierno no logra una rápida reactivación, la cancelación de intereses de la deuda se hará muy cuesta arriba. Eso obligaría al Estado a endeudarse para pagar deuda, como ya ocurrió en 2001 cuando el esquema colapsó.