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Trump promete una sorpresa «cinco veces mayor» que el 'brexit'

Donald Trump, a su llegada a un acto electoral contra la reforma sanitaria de Obama en Pensilvania. :: Chip  Somodevilla / afp
Donald Trump, a su llegada a un acto electoral contra la reforma sanitaria de Obama en Pensilvania. :: Chip Somodevilla / afp

Los vientos electorales han cambiado de curso, con la ayuda del FBI. Su director, James Comey, ya no es «un corrupto» que intenta proteger a Hillary Clinton, sino «un tipo con agallas» que ha reabierto la investigación «a pesar de toda la oposición que tenía» y que, sin embargo, se guarda para después de las elecciones la investigación del exjefe de campaña de Donald Trump Paul Manafort y sus relaciones con Rusia. Aparentemente, el sistema ya no está contra el magnate. Los medios ya no desinforman, sino que Trump cita en Twitter la misma encuesta de 'The Washington Post' que antes censuraba por estar «apañada». Y es que esa prospección de ayer es la primera que le sitúa 1 punto por delante de Clinton en la recta final de la campaña.

«Esto va a ser cinco veces mayor que el 'brexit'», vaticinó orgulloso. «Vais a ver mucho 'brexit'. Mucho». Los expertos y analistas, que ya sufrieron un serio revés en su reputación con su victoria en las primarias republicanas, intentan restaurar el honor perdido. 'The Washington Post' argumenta que en realidad las encuestas británicas no estaban tan alejadas de la realidad, porque las últimas cerraron el margen. «Dos de las grandes empresas de sondeos se equivocaron anotando la victoria a los que querían quedarse (en Europa), pero otras dos acertaron y cuatro estaban dentro del margen de error, con lo que la lectura correcta debía haber sido que el referéndum podía inclinarse hacia cualquiera de los dos lados», opinó benevolente el diario. En realidad, todas se equivocaron, porque el 52-48 en favor del 'brexit' superaba el margen de error.

En cualquier caso, lo que indica esa humillante sorpresa es que la única encuesta que puede acercarse a la realidad de las urnas es la última. Nate Silver, el estadístico que se hizo célebre por predecir milimétricamente la victoria de Obama, reconocía que la ventaja de Clinton sigue esfumándose. «¿Cuánto deben asustarse los demócratas?», preguntó a sus expertos. En una escala del 1 al 10, que va de la «preocupación» al «pánico total», lo situaban entre el 5-6, con un 7-8 para los republicanos, pero ni él mismo se sentía reconfortado, dado el impacto mundial que tendría la elección de Donald J. Trump. «Si hay un 95% de posibilidades de que cierren la panadería de la esquina no entro en pánico, pero si hay un 0,2% de que me caiga encima un meteorito, sí», ilustró.

Desviar la atención

En estos días cruciales para la campaña, Clinton no ha logrado desviar la conversación sobre lo que puedan contener los emails que estudia el FBI, mientras que Trump está haciendo un buen trabajo para no proporcionar nuevos titulares. Sus asesores incluso lograron ayer que se ajustase al guión: anular la ley de reforma sanitaria de Obama una vez que llegue al poder.

Con todo el bombo que quiera darle ahora a la encuesta de 'The Washington Post', otros sondeos como el de NBC otorgan a Clinton seis puntos de ventaja. El exportavoz del Congreso Newt Gingrich, uno de los más leales servidores de Trump, advierte de que dado el desprecio manifiesto que sufren por su preferencia de voto, muchos seguidores del magnate no comparten su opinión con los encuestadores sino que desnudarán su alma en la intimidad de las urnas.

Ésa es una de las diferencias con el 'brexit' que mencionan los expertos a la hora de descartar una repetición del resultado. En Gran Bretaña, apoyar la salida estaba bien visto socialmente, mientras que en Estados Unidos a los 'trumpistas' que salen de sus mítines con pancartas y camisetas les niegan el plato en los restaurantes y sus amigos los borran de Facebook. Por eso las empresas de sondeos han tenido que volverse más agudas.

Si según la BBC el mejor indicador para determinar quiénes apoyarían el 'brexit' era preguntar quiénes estaban a favor de la pena de muerte, los encuestadores estadounidenses buscan a los votantes de Trump con preguntas sobre la educación de sus hijos que revelen una tendencia autoritaria. «¿Es más importante criar a un niño que sea obediente o creativo?», ilustra David Birdsell, decano de la Facultad de Asuntos Públicos de la Universidad de Baruch.

Liberalismo económico

Mientras los británicos querían saber si sus electores estiman el liberalismo económico como «una fuerza del bien o del mal», en las urnas descubrieron que haber preguntado por sus simpatías acerca del multiculturalismo habría sido un indicador más certero. Al final, el 'brexit' no fue tanto el resultado del perjuicio económico que declaran los damnificados de la globalización, sino de la incertidumbre y de su tendencia a culpar a los extranjeros.

Los votantes de Trump no son los que sufren para pagar la factura de la luz, sino los que ya no pueden costearse las vacaciones de antes o mandar a sus hijos a la mejor universidad. Muchos ganan 72.000 dólares (65.000 euros)al año y viven en el país occidental que mejor se ha recuperado de la crisis. «Están enfadados porque crecen las diferencias económicas, que ya no impactan sólo a los de abajo, sino a gente que antes tenía expectativas y oportunidades. Hay un cabreo real», dice Sharyn O'Halloran, profesora de la Universidad de Columbia.

Entre los que se dejan llevar por el pánico está el cineasta Michael Moore, que dice saber por qué muchos de sus vecinos de Flint (Michigan) votarán por Trump. «Lo entiendo, queréis sacarle el dedo al sistema, pero oídme: Os sentiréis bien un día. Puede que una semana. Tal vez un mes. Pero luego veréis lo que hace el presidente Trump por vosotros y entonces será tarde». El rebelde del cine que apoyó al socialista Bernie Sanders en las primarias se pasea estos días por todo EE UU como un alma en pena en estado de redención.