Diario Sur

Renzi promete que no habrá «ladrones» en la reconstrucción

«No habrá ladrones», dijo ayer el primer ministro italiano, Matteo Renzi, al anunciar que la reconstrucción de las zonas del centro del país destruidas por los últimos teremotos se realizará «bajo el control de la opinión pública». Insólito compromiso en una democracia, donde cada céntimo de gasto público ha de ser fiscalizado. Pero comprensible en Italia, donde la población acoge con cierta aprensión las grandes inversiones, propicias para la corrupción. Y esta va a ser una gran inversión, para la que Renzi ya ha anunciado que se saltará los compromisos adquiridos por Italia con la Unión Europea sobre contención del déficit. Lo cierto es que ayer mismo Roma recibía el 'permiso' de Berlín, por boca del portavoz del Ejecutivo alemán, Steffen Seibert, para hacer uso de la 'flexibilidad' prevista en el propio Pacto de Estabilidad que obliga a los Estados de la UE al equilibrio fiscal.

Los seísmos registrados en pocos días han causado efectos devastadores en las regiones centrales de Umbria y Las Marcas, en las faldas de los Apeninos. Unas 15.000 personas viven fuera de sus hogares después del terremoto de magnitud 6,6 en la escala Richter que se produjo el domingo al anochecer, que afectó sobre todo a la ciudad de Norcia, y de los tres temblores que el miércoles sacudieron las provincias de Perugia y Macerata.

Esos dos episodios registrados en una misma semana han dejado numerosos edificios reducidos a cascotes, aunque por fortuna los daños personales se han limitado a unas docenas de heridos, por lo general leves. Al contrario de lo ocurrido en agosto muy cerca de allí, cuando la sacudida centrada en Amatrice se llevó por delante casi trescientas vidas.