Diario Sur

Un pequeño partido europeísta, clave para gobernar en Islandia

copenhague. Ni con el Partido Pirata ni sin él. El centro izquierda islandés se quedó a las puertas de una mayoría que le permitiera formar Gobierno en las elecciones celebradas el sábado. En Reikiavik se multiplicaban ayer las negociaciones. La incertidumbre sobre quién gobernará afecta también a la posible incorporación a la Unión Europea, con un referéndum pendiente. El bloque conservador gobernante podría mantenerse en el poder con ayuda de una pequeña formación, Reforma, partidaria del ingreso en el club europeo.

La negociaciones con Bruselas fueron abruptamente interumpidas hace tres años por un gabinete de izquierda y el Gobierno conservador que le sucedió, que se había comprometido a celebrar una consulta, optó por no hacerlo y retiró formalmente la solicitud de ingreso. Dos tercios de la población son partidarios del referéndum, aunque eso no significa una mayoría de europeístas.

Esa será una de las cuestiones que quedan en suspenso por los resultados de las elecciones anticipadas del sábado, en las que el gobernante Partido de la Independencia ha experimentado un fuerte descenso, pero ha aguantado mejor de lo que temía, gracias probablemente a la mejoría de la economía propiciada fundamentalmente por el turismo.

De momento, el hasta hora primer ministro, Sigurdur Johannsson, anunció ayer mismo su dimisión al presidente, Gudni Johannesson, quien le pidió que siguiera en el cargo hasta la formación de un nuevo Gobierno.

El Partido de la Independencia y el Partido Progresista, aliados en el poder, podrían mantenerlo si suman a sus 29 escaños los 7 obtenidos por Reforma. La mayoría absoluta se sitúa en 32 asientos. Reforma es una escisión proeuropea del Partido de la Independencia y cercana ideológicamente a los conservadores del ministro de Finanzas en funciones, Bjarni Benediktsson, quien podría recibir el encargo de formar Gobierno.