Diario Sur

El chavismo se encara con el Parlamento

La Guardia Nacional tuvo que parar a los chavistas que aparentemente pretendían asaltar la sede de la Asamblea. :: miguel gutiérrez / efe
La Guardia Nacional tuvo que parar a los chavistas que aparentemente pretendían asaltar la sede de la Asamblea. :: miguel gutiérrez / efe
  • El partido de Maduro niega a la Asamblea Nacional competencia para juzgar al presidente en insiste en denunciar un «golpe de Estado»

El chavismo no dará facilidades a la Asamblea Nacional (AN), donde la oposición es mayoría), para sacar a Nicolás Maduro del poder. El Bloque de la Patria que agrupa a diputados oficialistas, presentó ayer en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) un recurso para anular por «ilegalidad» el juicio parlamentario al presidente. Además, supuestos simpatizantes chavistas trataron de irrumpir en el palacio legislativo y tiraron piedras, palos, botellas y otros objetos contra diputados de oposición. La bronca derivó en la intervención de la misma Guardia Nacional, que tuvo que lanzar bombas lacrimógenas contra los alborotadores.

El jefe de la bancada gubernamental, Héctor Rodríguez, explicó que el Parlamento «no tiene facultad para enjuiciar al presidente de la República». Por ello interpusieron el recurso de nulidad contra los actos realizados por el Legislativo. «Hasta que la AN no respete las sentencias del TSJ, el orden constitucional y la democracia sus actos no tendrán ninguna validez jurídica», manifestó Rodríguez.

Poco después todos los legisladores del oficialismo abandonaron la cámara para sumarse a la concentración, que por segundo día consecutivo, rodeaba el Palacio de Miraflores para apoyar a su jefe y presidente, el heredero de Hugo Chávez, quien anunciaba ayer la cuarta subida del salario mínimo en un acto de entrega de viviendas.

Rodeado de banderas, pancartas y gorras rojas, uno de los 'defensores' de Miraflores decía: «Estamos resteados (comprometidos) y no permitiremos un golpe de Estado parlamentario como se lo dieron a Dilma (Rousseff) en Brasil».

La estrategia de Maduro de tirar hacia delante no evita que la zozobra política persista. Para hoy la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) convocó una huelga nacional de 12 horas. Pidió no salir a las calles para presentar «un país desierto» que mostraría el rechazo al presidente. El pulso está echado.

El oficialismo tomó el guante y prepara el contraataque. Diosdado Cabello, diputado y dirigente del gubernamental Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) advirtió que «empresa que se pare, empresa tomada por los trabajadores y por la Fuerza Armada, aquí no vamos a permitir bochinche».

Paralelamente, el dialogo propuesto por el Vaticano para el día 30 de octubre continúa suscitando confusión sobre su comienzo y división en el antichavismo. Según monseñor Diego Padrón, presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV), el domingo es una primera toma de contacto «un encuentro para poner los puntos importantes sobre la mesa, sobre el tapete y una vez que se acuerden los puntos comenzará, lentamente, ese proceso de diálogo». El dirigente de la MUD, Jesús 'Chuo' Torrealba aseguró que plantearan que se retome la agenda electoral porque desean «que no sean las balas y las botas; sino las firmas, las huellas y el voto los que decidan una solución».