Diario Sur

Comienza la destrucción de 'la jungla'

Varias zonas de 'la jungla de Calais' arden durante el segundo día de la evacuación y desmantelamiento de los refugios. :: Neil Hall / reuters
Varias zonas de 'la jungla de Calais' arden durante el segundo día de la evacuación y desmantelamiento de los refugios. :: Neil Hall / reuters
  • Las autoridades de Calais han desalojado ya la mitad del campamento y empleados de una contrata desmontan a mano las casetas

calais. Más de mil inmigrantes adultos en el campamento de tiendas de Calais se sumaron a los dos mil de la víspera y montaron ayer en los autobuses que les distribuyen por centros de acogida en otras regiones de Francia. Unos 300 menores no acompañados fueron concentrados en una zona especial para identificarlos y encontrar un destino adecuado. La operación, que comenzó el lunes, se desarrolló de nuevo con tranquilidad.

«Ha habido algún empujón y personas que se han desmayado, pero es como ayer», decía el subprefecto del Gobierno para Calais, Vincent Berton, que supervisa personalmente la operación. Se encontraba en el acceso al centro donde se distribuye a los inmigrantes antes de que monten en los autobuses que les llevan a sus destinos. Es un almacén industrial abandonado, en la larga carretera que corre paralela a las instalaciones del puerto para ferrys de Calais, y que termina en su extremo norte en una zona de dunas que se convirtió en los últimos años en 'la jungla'.

Por esa misma carretera, pero en dirección hacia el centro de la ciudad, avanzaban día y noche, hace un año, los numerosos inmigrantes que querían saltar las vallas protectoras de las terminales del tren que lleva a Inglaterra bajo el Canal de la Mancha. Ayer, los que atravesaban Calais camino del campamento tras fracasar en su nuevo intento de cruzar se podían contar con los dedos de una mano.

El foco de atención se ha trasladado a la operación que se desarrolla a unos doscientos metros de la entrada del campo. El dispositivo de seguridad, que es responsabilidad de la subprefectura, es generoso en el uso de personal -la cifra que se ofrece es de 1.200 efectivos- y no se limita a la protección del acceso al centro de distribución sino que también se extiende en torno a los puntos vulnerables de la terminal del Eurotúnel en las autovías próximas o en los caminos que llevan al centro de la ciudad.

El Gobierno francés, muy criticado en su propio país, desde luego en Calais, y también en medios británicos, por dejar que 'la jungla' fuera creciendo, está aplicando a esta operación un principio de transparencia. Hay zonas reservadas, como el interior del centro de distribución de inmigrantes o las zonas de menores, pero no ha limitado el acceso al campamento o a las colas a organizaciones humanitarias o prensa acreditada.

Población escéptica

En la tarde de ayer comenzó la fase que el subprefecto Berton quiere ver terminada tras la evacuación de todos los residentes en el campo: su destrucción. La comenzaron, de forma discreta y manual, sin ningún alarde de fuerza, empleados de una empresa contratada. Su tarea es desmontar postes, lonas y objetos abandonados en el interior de un complejo de tiendas en el que hay comercios, centros médicos y de culto, lugares de reunión...

Berton no podía dar un número preciso de las personas que quedan tras la salida de 4.014, según cifras del Ministerio del Interior, ni tenía un pronóstico sobre si encontrará más resistencia a medida que avanza la operación. La especulación frecuentemente publicada es que unos dos mil -entre los que se encontraría un número notable de afganos- resistirán la expulsión. Pero el subprefecto expresaba incredulidad sobre las bases de ese pronóstico.

La evacuación era ayer la noticia de portada en los diarios locales, y destacaba en ella que, a pesar de que el partido Frente Nacional ha logrado muchos votos en elecciones recientes en Calais, el tono y los artículos eran fríos y profesionales: registraban el alivio de los habitantes por el fin del trastorno a su vida, su sospecha de que ocurrirá de nuevo o de que reforzará el papel de las redes de contrabando de personas, que habrían aumentado además sus precios como consecuencia de las dificultades crecientes. La prensa nacional francesa daba cuenta del inicio del desmantelamiento sin grandes despliegues.

En Reino Unido, el tono era diferente. Para 'The Sun', lo más destacado es que «se espera que florezcan docenas de campos de estilo 'jungla'» tras la dispersión y el desmantelamiento, y justificaba ese titular citando, en su segundo párrafo, el aval de la opinión del Frente Nacional francés. Las voces que 'The Sun' buscó y encontró eran de inmigrantes que insistían en que su objetivo es ir a Inglaterra.

El 'Daily Mail' tituló con una noticia de otro diario, 'The Guardian', más liberal sobre la inmigración. Lo importante era que «cientos más de niños refugiados van a llegar a Reino Unido en las próximas semanas y un cuarto (esa proporción escrita con mayúsculas) de los ayuntamientos se negará a aceptarlos».