Diario Sur

Nicolás Maduro y el presbiterio italiano Guido Marini, flanqueados por la Guardia Suiza. :: efe
Nicolás Maduro y el presbiterio italiano Guido Marini, flanqueados por la Guardia Suiza. :: efe

El Papa recibe a Maduro y desatasca el bloqueo político en Venezuela

  • La Iglesia consigue que el Gobierno y la oposición consientan en reunirse el próximo domingo para superar uno de los peores momentos en su relación

El conflicto venezolano puede haber encontrado el mejor mediador posible: el papa Francisco. Tras ejercer de enlace entre Estados Unidos y Cuba para que normalizaran sus relaciones y facilitar después el acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, Jorge Mario Bergoglio se ha convertido en el intermediario que necesitaban Caracas y la oposición para tratar de superar su enfrentamiento y sacar así al país de la grave crisis política, social y económica que sufre.

El primer Papa latinoamericano ha realizado en sus tres años y medio de pontificado varios ofrecimientos para tratar de sentar en una misma mesa a los emisarios del presidente venezolano, Nicolás Maduro, con representantes de los movimientos antichavistas opositores, pero las instituciones de la nación caribeña se habían negado a que desarrollara esa labor de negociador. Hasta ayer.

En un día que abre un nuevo escenario en Venezuela, se supo primero que Maduro viajó al Vaticano para mantener una «entrevista privada» con Bergoglio. Este encuentro no anunciado con antelación se desarrolló «en el marco de la preocupante situación de crisis política, social y económica que el país está atravesando y que repercute pesadamente sobre la vida cotidiana de toda la población», según informó el Vaticano en un escueto comunicado. La cita tenía un gran valor, pues en junio del año pasado Maduro dejó plantado a Francisco: le pidió una audiencia pero la anuló a última hora asegurando que había pillado un inoportuno resfriado que le provocó otitis, por lo que los médicos le aconsejaron que se quedara en Caracas y no se subiera en un avión para viajar a Roma.

Pocos minutos después de que se conociera que el Papa había recibido al presidente venezolano pudieron verse los primeros resultados de esta labor de mediación que la Iglesia ha estado desarrollando en silencio durante los últimos meses. Desde Caracas tomó la palabra monseñor Emil Paul, nuncio apostólico (embajador) en Argentina y enviado del Papa al país caribeño para promover el diálogo, para informar de que el Ejecutivo y la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) han acordado abrir una mesa de negociación para tratar de superar la actual crisis política a partir del próximo domingo en la isla Margarita. «Hoy se ha iniciado el diálogo nacional durante un encuentro entre representantes del Gobierno y de la oposición, con el propósito de establecer las condiciones para convocar una reunión plenaria», aseguró el emisario.

La entrevista entre Maduro y el Papa y el anuncio de monseñor Paul muestran que se ha superado la etapa en que las autoridades de Caracas desconfiaban de Roma. Además de la audiencia cancelada el año pasado se produjo otro desplante hace cinco meses, cuando el arzobispo Paul R. Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede, se vio obligado a cancelar a última hora una visita a Venezuela «por motivos que no dependen» de la Iglesia, según reconoció entonces el episcopado local. En la mediación entre el Gobierno y la oposición tiene un peso sustantivo el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado vaticano y hombre que conoce a la perfección la situación venezolana, pues fue nuncio apostólico en Caracas antes de que Bergoglio lo llamara a Roma para convertirlo en su 'mano derecha'.

Pugna política

Mientras tanto, en Venezuela, si el domingo grupos oficialistas irrumpieron violentamente en el Parlamento de Venezuela, ayer estudiantes universitarios que protestaban por la suspensión del revocatorio fueron reprimidos por la Policía Nacional en varios Estados del país caribeño. Al menos un joven resultó herido grave al ser alcanzado en el rostro por perdigones.

Los manifestantes desafiaron las diez medidas adoptadas por la Asamblea Nacional para restablecer el orden constitucional, entre ellas exigir a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana «que cumpla con los principios constitucionales y derechos fundamentales de los venezolanos, emanados de los poderes Ejecutivo, Judicial, Ciudadano y Electoral». Según el presidente de la Asamblea Nacional, el opositor Henry Ramos Allup, se busca que los altos mandos militares no permitan «el golpe de Estado continuado perpetrado por el presidente de la república».

El acuerdo de los legisladores que denuncia la ruptura del orden constitucional considera que los jueces y rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) han «conspirado» contra la democracia desde su nombramiento provisional en diciembre del 2014. Pide además que se designe a tres nuevos rectores. En el ya permanente enfrentamiento entre oficialistas y antichavistas, la AN desempeña un papel esencial pero el Gobierno, a golpe de decreto, frena su influencia. La crisis política, sumada a la económica y a la mayor inflación del mundo, sume al país en una situación difícilmente manejable.