Diario Sur

Turquía se suma a la ofensiva sobre Mosul

Un grupo de niños desplazados llega al campamento de la ciudad iraquí de Qayara, al sur de Mosul. Al fondo, la humareda de los incendios desatados por el Daesh. :: bulent kilic / afp
Un grupo de niños desplazados llega al campamento de la ciudad iraquí de Qayara, al sur de Mosul. Al fondo, la humareda de los incendios desatados por el Daesh. :: bulent kilic / afp
  • Las tropas de Erdogan respaldan con artillería y tanques la toma de Bashika a petición de los 'peshmergas' kurdos y con la oposición del Gobierno iraquí

erbil (Kurdistán iraquí). Una semana. Éste es el tiempo que ha tardado Turquía en sumarse militarmente a la ofensiva para recuperar Mosul pese a no contar con la autorización del Gobierno de Bagdad, que llama a los turcos «fuerzas de ocupación». Los kurdos 'peshmergas' «han avanzado hacia el pueblo de Bashika -20 kilómetros al nordeste de Mosul- para limpiarlo del Daesh (acrónimo del Estado Islámico en árabe). Han pedido ayuda a nuestros soldados, los que están en nuestra base de Bashika. Desde allí les damos apoyo con artillería, tanques y morteros Firtina», declaró el primer ministro turco, Binali Yildirim, quien insistió en esa petición de ayuda por parte de las fuerzas kurdas para justificar el primer ataque de artillería contra los yihadistas del Daesh.

La intervención turca se produjo después del viaje del secretario de Defensa estadounidense, Ashton Carter, a Ankara y Bagdad para intentar mediar entre las dos partes, aunque en apariencia no tuvo éxito. Su última parada fue Erbil, donde se entrevistó con el presidente de la región autónoma kurda (KRG), Masoud Barzani, y le trasladó su satisfacción por los avances logrados por sus efectivos.

Bashika se encuentra a 20 kilómetros de Mosul y allí Turquía cuenta con una base en la que al menos 700 soldados se dedicaban hasta ahora al entrenamiento de 'peshmergas' y milicianos suníes, pero ya han demostrado que pueden también entrar en combate. Frente a la negativa del primer ministro iraquí, Haider al-Abadi, a dar su visto bueno a esta intervención del país vecino, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, insiste en los lazos históricos con la zona (hasta 1918 formó parte del antiguo Imperio otomano), en la fuerte presencia de turcomanos y recuerda que cuenta con el consentimiento del Gobierno regional kurdo, con el que mantiene una estrecha relación.

Limpiar pueblo a pueblo

Barzani informó a Carter de la recuperación de Bashika y el corte de la vía principal de suministros entre esta zona y Mosul, lo que significa que los kurdos se situarían ya a nueve kilómetros de la capital iraquí del califato. El general Stephen Townsend, comandante de las fuerzas estadounidenses, matizó las optimistas palabras del mandatario kurdo. «No he recibido hasta el momento noticia de que cada casa esté limpia de yihadistas y de que se hayan retirado todos los artefactos explosivos improvisados», aseguró Townsend.

Desde hace una semana, unos 18.000 soldados iraquíes y 10.000 'peshmergas' kurdos tratan de arrebatar Mosul a los cerca de 6.000 combatientes que el EI mantiene en esta ciudad, la capital del califato desde su establecimiento en junio de 2014 por Abu Baker al-Bagdadi. Es un avance por fases y que consiste en ir 'limpiando' aldea a aldea hasta lograr cercar al enemigo y llevar a cabo el asalto final. La coalición que lidera Estados Unidos ofrece cobertura aérea y asesoramiento de Inteligencia, y las tropas han logrado avanzar «más rápidamente de lo planeado», según las autoridades iraquíes.

Los yihadistas resisten a base de coches bomba y bombas trampa, pero también han demostrado su capacidad de golpear en la retaguardia con la operación lanzada el viernes en Kirkuk, cuando un centenar de combatientes incendiaron un planta eléctrica y atacaron sedes gubernamentales y una comisaría de Policía, causando decenas de muertos. O con el episodio de ayer en Rutba, en la provincia de Anbar, donde hicieron explotar cinco coches bomba.

Este último ataque no afecta a la ofensiva sobre Mosul porque Rutba está muy lejos de la zona de operaciones, pero recuerda al Gobierno de Bagdad que la victoria militar no garantiza el final del terror. Porque no hay que olvidar que el sábado los terroristas incendiaron una mina de azufre en Mishraq, al sureste de Mosul. La humareda tóxica causó dos muertos y problemas respiratorios a cientos de personas.