Diario Sur

La tierra de nadie entre México y EE UU, a debate en el Supremo

  • La Corte estudiará el caso de un joven abatido por un agente fronterizo mientras jugaba con unos amigos en el vallado que separa ambos países

El cadáver de Sergio Adrián Hernández Güereca cayó en el lado mexicano de la frontera, separado por una línea invisible de Estados Unidos y de la pistola todavía caliente de un agente, escena que resucita ahora en la Corte Suprema de Washington para decidir qué reglas rigen en esta «tierra de nadie». La máxima instancia judicial aceptó considerar las peticiones de la familia del adolescente mexicano, que tenía 15 años cuando el agente fronterizo Jesús Mesa le mató.

Aquel día de verano de 2010 Adrián jugaba con tres amigos en una zona que separa El Paso (Texas, EEUU) de Ciudad Juárez (México). El juego consistía en correr hasta la valla metálica de Estados Unidos, tocarla y volver a la parte mexicana. En su recurso ante el Supremo, los abogados de la víctima defienden que los menores estaban jugando «en un intervalo de unos segundos, el agente Mesa sacó su arma, apuntó a Sergio y le disparó en la cabeza», narra la defensa, que asegura que ni el funcionario ni sus compañeros de la patrulla ofrecieron ayuda al joven, herido mortalmente.

La versión de las autoridades de EE UU es bien distinta y, solo un día después del suceso, el FBI aseguró que Mesa respondió a «un grupo de supuestos inmigrantes indocumentados que trataban de entrar de manera ilegal desde México» y disparó porque estaba «rodeado» de jóvenes que le lanzaban piedras. Un vídeo grabado con un desmintió esa versión. A pesar de esas imágenes, el Departamento de Justicia de EE UU terminó en 2012 su investigación concluyendo que no había suficientes evidencias para acusar al agente Mesa de homicidio.

El Gobierno estadounidense, que aún no ha interpuesto escrito alguno ante el Tribunal Supremo, ha asegurado durante años que Hernández Güereca formaba parte de un grupo de traficantes de personas y en el momento de su muerte no estaba jugando, sino tratando de incurrir en alguna actividad ilegal.