Diario Sur

300 gramos de pan para cada ruso

Militares inspeccionan un edificio alcanzado por las bombas en Alepo. :: Abdalrhman Ismail / reuters
Militares inspeccionan un edificio alcanzado por las bombas en Alepo. :: Abdalrhman Ismail / reuters
  • El Kremlin adopta medidas y explica técnicas de superviviencia a la población civil ante el temor a una guerra

Poco más de un año después de que Rusia irrumpiera en el conflicto sirio, el Estado Islámico, aunque mermado, está lejos de su erradicación. Lo que sí es patente es el aumento de la tensión entre Rusia y Occidente hasta el punto de que la seguridad mundial pende de un hilo. Ni siquiera en la época de la Guerra Fría, como reconocen muchos políticos europeos, se había llegado a un momento tan peligroso como el actual. Desde que el pasado 3 de octubre Washington decidiera romper las conversaciones con Moscú para la búsqueda conjunta de una solución para Siria la situación no ha hecho más que empeorar. Y esta semana ha sido especialmente aciaga en desencuentros.

Mientras los bombardeos de la aviación rusa sobre Alepo no han cesado ni un solo día, lo que no ha hecho sino elevar el tono de las críticas contra el presidente ruso, Vladímir Putin, de parte de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, la Unión Europea e incluso la ONU, surgían acusaciones contra Rusia por crímenes de guerra. No sólo por el sufrimiento de los civiles en Alepo sino también por el bombardeo de un convoy humanitario de la ONU a mediados del mes pasado. El veto ruso en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el pasado día 8, a la resolución presentada conjuntamente por Francia y España para un alto el fuego en Siria, unido a la negativa del Kremlin a parar los ataques contra Alepo, frustraron la visita que Putin tenía prevista a París.

El anuncio de la cancelación del encuentro entre Putin y su colega francés, François Hollande, se hizo el pasado martes y, ése mismo día, el ministro de Exteriores británico, Boris Johnson, advirtió a Moscú ante la Cámara de los Comunes que, con su actitud en Siria, «se arriesga al desprecio internacional (...) a convertirse en una nación paria». Llamó también a manifestarse delante de la Embajada rusa en Londres. Por otro lado, se habla ya en serio de la posibilidad de imponer a Rusia una nueva tanda de sanciones por las «atrocidades» cometidas en Siria.

El presidente ruso aprovechó su intervención del miércoles ante los asistentes al foro económico 'Rusia te llama' para responder a la cascada de acusaciones. «De forma infundada nos incriminan por todos los pecados, males y crímenes de este mundo», aseguró. Según sus palabras, el convoy humanitario «fue atacado por terroristas y sabemos que los estadounidenses también lo saben».

Putin alertó que cualquier tipo de sanción contra su país en relación con Siria «sería algo ilegítimo y contrario al Derecho Internacional». De acuerdo con su relato, el veto a la resolución franco-española «fue provocado de forma consciente por Francia» ya que, a su juicio, «descargaba todas las culpas sobre las autoridades sirias sin mencionar siquiera a la oposición armada». La contestación al jefe del Foreign Office británico partió del Ministerio de Defensa, cuyo portavoz Ígor Konashénkov, denunció en un comunicado la «histeria rusófoba» atizada, según él, por Johnson «instando a la gente a manifestarse contra Moscú sin aportar pruebas de nada».

Refugios nucleares

Lo cierto es que en Rusia se respira un verdadero ambiente prebélico. En San Petersburgo se han establecido ya la ración de pan que recibirá cada ciudadano si estallara una conflagración, 300 gramos diarios durante sólo 20 días. Para ello se han creado ya las reservas necesarias. En Moscú, según mostraba hace unos días un reportaje del canal oficial Rossía-24 va muy avanzada el acondicionamiento de los refugios nucleares. Mientras, el Ministerio de Protección Civil de Rusia promueve unas jornadas para que la población asimile técnicas de supervivencia, aprenda a prestar los primeros auxilios, también a hacer frente a un incendio y a evacuar lo antes posible un edificio alcanzado por las bombas.

En una entrevista, aparecida el viernes en el diario ruso 'Komsomólskaya Pravda', El-Asad afirmaba que «se siente en el aire el olor a guerra mundial». En este crispado contexto, todas las esperanzas están ahora puestas en las conversaciones que ayer comenzaron en Lausana (Suiza).