Diario Sur

El ADN vincula el terrorismo neonazi con crímenes pederastas en Alemania

Uwe Böhnhardt y Beate Tschäpe, única superviviente del comando neonazi y ahora también bajo sospecha por el 'caso Knobloch'. :: AFP
Uwe Böhnhardt y Beate Tschäpe, única superviviente del comando neonazi y ahora también bajo sospecha por el 'caso Knobloch'. :: AFP
  • Uno de los miembros del grupo NSU, autor de diez asesinatos racistas, principal sospechoso de matar a una niña de nueve años en 2001

Dos de los más espectaculares casos criminales en Alemania podrían dar un giro sorprendente al verse inesperadamente relacionados. Investigaciones forenses acaban de presentar un nexo de unión entre la célula terrorista neonazi Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU), autora de diez asesinatos racistas, y el secuestro y muerte de una niña de nueve años a manos probablemente de un asesino pederasta. «La sospecha de que uno de los terroristas de la NSU sea además el asesino de la pequeña Peggy resulta inconcebible», declaró ayer el ministro federal de Interior, Thomas de Maizière. Peggy Knobloch desapareció el 7 de mayo de 2001 cuando volvía del colegio a casa en la pequeña localidad bávara de Lichtenberg. Sus restos mortales fueron encontrados el pasado julio por un buscador de setas en un bosque, a solo 15 kilómetros de su hogar, en el limítrofe estado de Turingia y su caso parecía irresoluble hasta que se realizaron los primeros análisis forenses del lugar del hallazgo. Herbert Potzel, fiscal encargado del caso, destacó que «en el marco de la búsqueda de pistas se recogieron numerosos objetos con huellas que son analizados actualmente. Entre estos se ha registrado un rastro de ADN que corresponde a Uwe Böhnhardt». Una revelación.

Böhnhardt era uno de los tres miembros de la célula neonazi de la NSU. Su cadáver fue encontrado en noviembre de 2011 en el interior de una autocaravana incendiada junto con el de su compañero Uwe Mundlos. Los dos hombres se suicidaron cuando se vieron acorralados por la policía tras atracar un banco. En el mismo vehículo fueron encontrados varios juguetes y ropa infantil, algo que en su momento desconcertó a los investigadores. Sin embargo, los forenses ya han dejado claro que en esos objetos no se encontró ADN de Peggy.

No es la primera vez que la NSU es relacionada con un caso de pederastia e infanticidio. El 6 de julio de 1993 desapareció en la localidad de Jena el niño de nueve años Bernd Beckmann. Su cadáver fue encontrado doce días después con huellas de haber sufrido abusos. Entre los sospechosos entonces figuraba Uwe Böhnhardt, pero el caso nunca se resolvió. A la vista de los últimos acontecimientos el propio jefe del Gobierno de Turingia, Bodo Ramelow, ha subrayado que esa investigación debe abrirse de nuevo para «llevarla a cabo en mayor profundidad».

Y la relación de la NSU con casos de pedofilia no acaba ahí. Cuando la célula fue descubierta con motivo del suicidio de los dos activistas, la policía encontró en el registro de la que había sido su guarida en la localidad sajona de Zwickau una memoria informática con archivos de pornografía infantil. La casa donde se realizó el hallazgo había sido incendiada intencionadamente para destruir pruebas por la tercera componente y única superviviente de la célula, Beate Tschäpe, que está procesada desde hace más de tres años por un tribunal de Múnich por los crímenes cometidos por la NSU: el asesinato de nueve inmigrantes de origen turco y griego y el de una policía; al menos 15 atracos a banco y tres atentados con bomba cometidos entre 1998 y 2011. Durante ese tiempo el pequeño comando terrorista neonazi actuó con total impunidad sin que nadie presumiera su existencia. Su descubrimiento tras el suicidio de los dos hombres resultó una sorpresa para las autoridades policiales y conmocionó al país ante la ineficacia de las fuerzas de seguridad para resolver tan larga cadena de crímenes, que hasta ese momento nadie relacionaba entre sí.

Investigaciones

Las investigaciones sobre la posible relación entre la NSU y el asesinato de Peggy no han hecho sino comenzar. La Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) ha dejado claro que no existen indicios de contaminación en la decisiva prueba de ADN y reconocido que este inesperado hallazgo ha resultado una sorpresa. El presidente de la comisión parlamentaria del Bundestag que investiga los crímenes de la célula terrorista neonazi, Clemens Binninger, ha exigido una «revisión general» de todas las pruebas de ADN relacionadas con el trío asesino.

El proceso contra Tschäpe, en el que la acusada ha tomado una sola vez la palabra para cargar la culpa de todo sobre sus dos compañeros muertos, adquiere así mayor interés aún. Mehmet Daimagüler, uno de los abogados de la acusación particular, exigió ayer que la superviviente de la NSU declare también sobre el caso de Peggy Knobloch. «Exijo que la señora Tschäpe contribuya a aclarar ese caso y declare lo que sabe», dijo el letrado. Sobre todo a la vista de que hay indicios de que la mujer podría estar directamente relacionada con el secuestro y muerte de la niña. Hay testigos que declararon haber visto a la pequeña ir de la mano de una desconocida el día de su desaparición. Una mujer cuya descripción podría coincidir con el de la presunta terrorista.