Diario Sur

Moscú quiere las manos libres en Alepo

  • El líder ruso suspende su visita a París por la presión de Hollande para dedicar la cita a buscar una salida que pare los bombardeos

La insistencia de Francia en abordar con Rusia de forma prioritaria el conflicto sirio, dejando en segundo término e incluso en suspenso todos los demás asuntos de la agenda bilateral, llevó ayer al presidente ruso, Vladímir Putin, a cancelar la visita a París prevista desde hacía tiempo para el próximo día 19. Justo después de que el Kremlin anunciase la anulación del viaje, los aviones rusos reanudaban sus bombardeos sobre la castigada ciudad siria de Alepo. Putin quería que su encuentro en París con su homólogo francés, François Hollande, se hubiera ajustado al plan establecido inicialmente, que incluía, además de conversaciones de carácter económico, la inauguración conjunta del Centro Espiritual Ortodoxo ruso en la capital francesa y una visita, también acompañado por Hollande, al Pompidou para contemplar la colección de arte ruso de la segunda mitad del siglo XX regalada al museo.

Pero ante la grave situación en Alepo, Hollande propuso centrarse sólo en la búsqueda de una nueva solución para Siria, después del fracaso de la última tregua pactada por Moscú y Washington, e instar a su interlocutor a dejar de masacrar a la población civil. El veto ruso del pasado sábado en el Consejo de Seguridad de la ONU al proyecto de resolución franco-español para intentar parar la sangría en el país árabe, deteniendo en primer lugar los bombardeos sobre Alepo, ya auguraba que vincular a Moscú a la iniciativa iba a resultar complicado. No obstante, los preparativos del viaje a París del máximo dirigente ruso, según el Kremlin continuaban.

Hollande, sin embargo, empezó a preguntarse el fin de semana, en una entrevista al canal TMC, si merecía la pena recibir a un Putin obcecado en continuar con las incursiones de su aviación e interesado en evitar una difícil conversación al respecto.

La incógnita quedó despejada ayer. El encargado de hacerlo fue el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, quien informó de que Putin «ha decidido anular su visita a Francia (...). Irá a París cuando el presidente Hollande se sienta cómodo» con su presencia. Peskov incidió en que la decisión francesa de «eliminar del programa» los eventos de carácter cultural y religioso fue lo que «desgraciadamente» hizo que el presidente ruso optara por cancelar su viaje a Francia.

Poco después, en Estrasburgo, Hollande aseguraba ante la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa estar dispuesto a entrevistarse con Putin. «El diálogo con Rusia es necesario, pero tiene que ser firme y franco», añadió. El presidente francés subrayó que su país mantiene con Moscú «una importante discrepancia» a propósito de Siria.

Todo se torció en la ONU

En este contexto y según el embajador francés en París, Alexánder Orlov, la canciller alemana, Angela Merkel, habría propuesto celebrar una cena el mismo día 19, pero en Berlín, de los jefes de Estado del Cuarteto de Normandía (Alemania, Francia, Rusia y Ucrania) aunque no para hablar de Siria sino de la situación en el este de Ucrania. De ser así, un encuentro entre Putin y Hollande tendría lugar de todas formas, pero en otra ciudad y con otro orden del día. El asesor del Kremlin, Yuri Ushakov, dijo ayer que el presidente ruso tal vez acuda a la reunión convocada por Merkel, pero precisó que no podía garantizarlo.

En un primer momento, Rusia había reaccionado favorablemente a la propuesta de paz francesa para Siria. La semana pasada estuvo en Moscú el ministro de Exteriores galo, Jean-Marc Ayrault, que fue recibido por su colega ruso, Serguéi Lavrov. Pero todo se torció con el veto ruso en la ONU. Según la Cancillería rusa, aquella resolución presentada por Francia y España «protegía al Frente Fatah al-Sham» (antiguo Frente al-Nusra) «y descargaba toda la culpa de la tensión creada sobre las autoridades sirias». El comunicado del Ministerio de Exteriores ruso denunciaba también «los intentos de prohibir los vuelos de la aviación sobre Alepo, favoreciendo a los combatientes del Frente al-Nusra pese a la obligación de los países de Naciones Unidas de luchar contra la amenaza terrorista con todos los medios disponibles».

El otro escenario de tensión entre Rusia y Occidente tiene que ver con Ucrania. Merkel sigue presionando a Putin para que deje de ayudar con armas a los separatistas de Donetsk y Lugansk y propicie la aplicación de los acuerdos de Minsk (de febrero de 2015). Si la reunión del Cuarteto de Normandía llega a celebrarse el día 19 en la capital germana es posible que se logre algún avance.