Diario Sur

Brasil se enfrenta a dos décadas de austeridad

Vecinos de la favela de Pavao-Pavaozinho de Río de Janeiro observan una operación policial contra los clanes de la droga.
Vecinos de la favela de Pavao-Pavaozinho de Río de Janeiro observan una operación policial contra los clanes de la droga. / YASUYOSHI CHIBA / AFP
  • El Gobierno de Temer logra el respaldo de un amplia mayoría de los diputados para establecer un techo para el gasto público

El nuevo presidente de Brasil, Michel Temer, cosechó ayer una holgada victoria al conseguir que la Cámara de Diputados aprobara una propuesta de enmienda constitucional que establece un techo para el gasto público para los próximos veinte años. La iniciativa -votada por amplia mayoría pese al rechazo de la oposición- es considerada por el oficialismo un instrumento clave para reequilibrar las cuentas fiscales y generar confianza entre los inversores. No obstante, economistas críticos advierten de que podría suponer un freno al desarrollo.

Por 366 votos contra 111, la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) número 241 fue aprobada por los legisladores que apoyan al Gobierno. El resultado fue mejor que el esperado -bastaba con 308 votos favorables- y, aunque todavía resta otra votación en la Cámara y dos más en el Senado, representa el primer triunfo de Temer, el exvicepresidente y antiguo socio político de Dilma Rousseff, que ocupa la presidencia desde que su antecesora fue sometida a juicio político y destituida.

Temer cree que el compromiso de mantener el gasto congelado es la mejor manera de afrontar la crisis provocada por el peso de la deuda pública (70 % del PIB) sobre el presupuesto. El Fondo Monetario Internacional respalda la iniciativa y la considera «fundamental». Si se pone en marcha, como se prevé, la PEC será seguida por una reforma provisional y otra laboral. Temer asegura que la iniciativa «salvará» a Brasil y confiesa que no tiene 'plan B'.

El presidente del Senado, Renan Calheiros, por su parte, mantiene que «o se aprueba la PEC o habrá que aumentar impuestos» y promete un trámite rápido en la Cámara alta para aprobar la norma este año. La iniciativa es rechazada por la oposición, la central sindical, los movimientos sociales y economistas independientes.

Austeridad y retroceso

Un grupo de economistas emitió un comunicado titulado 'Austeridad y retroceso' en el que se cuestiona la herramienta que quiere poner en marcha Temer. Los técnicos la consideran «ineficaz» para retomar el crecimiento. Al tiempo, advierten de que reducirá inversiones en infraestructura y afectará al empleo, agudizando la recesión. «Es una medida perversa» y «no va a equilibrar las cuentas», alertan. La PEC pone un techo al gasto primario -antes del pago de la deuda-. Sólo permite actualizarlo aplicando el índice de precios del año anterior, lo que podría afectar a gastos sensibles. «Es la PEC del desastre social», advirtió ayer Vagner Freitas, secretario general de la Central Única de Trabajadores, que adelantó que convocará movilizaciones.

La propuesta amenaza al salario mínimo, utilizado por Rousseff y por su antecesor, Luiz Inacio Lula da Silva, como instrumento de redistribución de la renta. En caso de que el gasto supere la inflación, la 'sanción' prevista es el congelación de los sueldos en la administración pública. Sectores de la Procuraduría General de la República y la Asociación de Magistrados también alertaron sobre el riesgo de que afecte a la división de poderes, ya que nadie se salvará del techo de gastos.

Lo cierto es que el Gobierno de Temer logró convencer a sus aliados políticos en el Congreso. Para ello, se amparó en una campaña publicitaria que invitaba a «sacar a Brasil del rojo».

Temer celebró ayer el resultado, al que calificó como una «victoria mayúscula». Según su portavoz, Alexandre Parola, el nuevo mandatario brasileño estaba «muy satisfecho» por «el compromiso del Congreso para recuperar el equilibrio fiscal».