Diario Sur

El último casino del magnate cierra acuciado por las deudas

El gigantesco casino Trump Taj Mahal de Atlantic City cerró definitivamente sus puertas a las seis de la mañana de ayer, hora estadounidense. Con él sucumbió el último eslabón de la gran cadena hotelera dedicada al juego que Donald Trump creó a finales de los 80. Tras numerosos fracasos en sus intentos de reflotación, el establecimiento sobre el que el candidato republicano estableció su reputación no ha podido superar las dos quiebras vividas durante la crisis y ha sido finalmente sepultado por sus numerosas deudas. Deja en el paro a casi 3.000 empleados, que ahora deberán luchar por cobrar los salarios atrasados.

El Trump Taj Mahal abrió en 1990 tras una inversión de 1.000 millones de dólares (898 millones de euros). Su éxito inicial fue efímero y el magnate se vio obligado a realizar numerosas inyecciones económicas para mantenerlo en funcionamiento. Su paciencia llegó a su fin en 2014, cuando finalmente cedió su gestión al especulador de Wall Street Carl Icahn, quien tampoco pudo enderezar el errático rumbo del negocio. «Es un día triste para Atlantic City. A pesar de nuestros esfuerzos, hemos perdido casi 350 millones en apenas unos años y no hemos sido capaces de salvar el Taj Mahal», aseguró Icahn.

El prestigio empresarial de Trump ha sido muy cuestionado durante la campaña electoral. Hace poco más de una semana una filtración evidenció que muchas de sus aventuras económicas fracasaron y que, sin embargo, eso le sirvió para eludir el pago de impuestos.

Ahora también queda demostrado que tampoco se movió con soltura en el negocio de los casinos. Al cierre del Taj Mahal -que el magnate bautizó como «octava maravilla del mundo» y que fue inaugurado por Michael Jackson- precedieron las clausuras del Trump Plaza y el Trump Castle. Todas estas experiencias se llevaron a cabo gracias a grandes créditos y todas, también, acabaron con estrepitosas quiebras.