Diario Sur

Policías en Chemnitz, donde huyó Al-Baker, a la izquierda. :: afp / efe
Policías en Chemnitz, donde huyó Al-Baker, a la izquierda. :: afp / efe

Refugiados sirios 'cazan' al terrorista

  • La huida de Jaber al-Bakr, acusado de preparar un atentado en Alemania, acaba al ser entregado por tres compatriotas a los que pidió alojamiento

Menos de 48 horas después del hallazgo de material explosivo en una vivienda de la localidad germano oriental de Chemnitz, la Policía alemana pudo detener en la madrugada de ayer al presunto terrorista islámico de origen sirio Jaber al-Bakr, cuya huida había desatado las alarmas en todo el país y un enorme dispositivo de busca y captura durante el fin de semana. La colaboración ciudadana fue decisiva. La Policía explicó que el sospechoso fue reducido, maniatado y entregado en bandeja a las autoridades por tres refugiados sirios. Poco antes Al-Bakr se había dirigido a ellos en la estación central de Leipzig a la búsqueda de cobijo para pasar la noche.

Los tres hombres invitaron a su compatriota a acompañarles a casa, donde reconocieron al cabo de un rato que su huésped era el presunto terrorista. Los refugiados alertaron inmediatamente a la Policía no sin antes dejar bien atado al joven de 22 años, que llegó en febrero de 2015 a Alemania como peticionario de asilo. Las autoridades no han querido dar más detalles de la detención ni revelar la identidad de los colaboradores para garantizar su seguridad, mientras la canciller, Angela Merkel, expresó su agradecimiento a los tres hombres «por su valerosa actuación».

La Oficina de Investigación Criminal (LKA) de Sajonia subrayó ayer que el detenido tenía presuntamente contacto con la organización terrorista Estado Islámico. «La forma de actuar y el comportamiento del sospechoso apuntan a ello», dijo Jörg Michaelis, jefe de la LKA sajona. La Fiscalía ha acusado al joven sirio de preparar un atentado con explosivos. En la vivienda de Chemnitz de la que huyó cuando iba a ser detenido a primera hora del sábado fue encontrado kilo y medio de material explosivo de fabricación casera, al parecer peróxido de acetona o TATP, con una gran capacidad destructiva. Sin embargo, el producto es tan inestable que los artificieros procedieron en la misma tarde del sábado a explosionarlo en el jardín de la casa donde se produjo el hallazgo tras la evacuación de la zona.

Restos de TATP fueron encontrados en los cinturones con explosivos de los autores del atentado contra la sala de fiestas Bataclan en París y en el escondite de los yihadsistas que protagonizaron los atentados de Bruselas. Michaelis destacó en rueda de prensa que todo parece indicar que Jabar al-Bakr trabajaba en la fabricación de un chaleco explosivo similar a los que utilizan los yihadistas suicidas que se inmolan en medio de grandes concentraciones humanas para provocar el mayor número posible de víctimas.

El jefe de la LKA subrayó que la operación iniciada el sábado para detener al sospechoso se llevó a cabo ante la «inminencia» de un posible atentado y los indicios de que tenía ya el explosivo listo para actuar. La información sobre las intenciones de Jabar al-Bakr partió de los servicios secretos y de contraespionaje alemanes. Durante la operación fue detenido el inquilino de la vivienda donde se encontraron los explosivos, un refugiado sirio, Jalil A. de 33 años de edad, que ha sido acusado inicialmente de colaboración con organización terrorista. Otros dos hombres mas que fueron detenidos el sábado por conocer personalmente a Jabar al-Bakr fueron puestos en libertad sin cargos al día siguiente tras declarar ante los responsables de la investigación.

Jörg Michaelis reconoció que el presunto terrorista escapó cuando la Policía se disponía a asaltar la vivienda de Chemnitz. No lo detuvo ni un disparo de advertencia al aire realizado por los agentes. Sin embargo subrayó que se temía que llevara armas o explosivos consigo y recordó que no había habido tiempo aun de evacuar a los vecinos del edificio. Tras su captura, las autoridades confirmaron que Jabar al-Bakr entró ilegalmente en Alemania el 18 de febrero de 2015, fue registrado como refugiado al día siguiente en Múnich y el 9 de junio de ese mismo año se le concedió el estatus de asilado. Desde el 10 de marzo de 2016 contaba con residencia en la localidad sajona de Eilenburg, desde donde se trasladó a la vivienda de Chemnitz probablemente este verano.

Búsquedas en internet

Jabar al-Bakr llamó la atención de las fuerzas de seguridad alemanas a mediados de septiembre por sus actividades en internet, donde buscó instrucciones para la construcción de bombas y adquirió los productos para la fabricación de TATP. A partir de entonces es observado permanentemente y se ordena la operación para su detención en el momento en el que las autoridades temían que podía pasar a la acción.

El Ministro del Interior, Thomas de Maizière, subrayó que el caso de Chemnitz tiene paralelismos con los atentados en Francia y Béligica. «Los preparativos de Chemnitz son, según sabemos hoy, muy similares a los de los atentados de Bruselas y París», dijo el ministro después de que fuentes de la investigación señalaran que el material utilizado para fabricar bombas es en los tres casos el mismo. De Maizière comentó además que las fuerzas de seguridad tienen localizados en Alemania a unos 520 islamistas con potencial terrorista, generalmente simpatizantes de grupos yihadistas que cuentan con formación bélica y en muchos casos han estado en países conflictivos como Afganistán, Irak o Siria.

Otro joven sirio, estudiante de medicina, fue detenido ayer en la localidad de Würzburg, en Baviera, al amenazar, según contaron ciudadanos a la Policía, con cometer «actos delictivos». En este caso, las autoridades no tienen por el momento «constancia de ningún plan concreto de atentar, y en los registros tampoco se hallaron explosivos». A pesar de ello, el juez de instrucción dictó prisión preventiva para el joven a petición de la Fiscalía.