Diario Sur

Santos convence a Pastrana pero Uribe se mantiene firme

El 'sí' y el 'no' se vieron ayer cara a cara en Colombia. El presidente Juan Manuel Santos, defensor del acuerdo alcanzado en La Habana con las FARC, se entrevistó con sus antecesores en el cargo Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, que abogaron por rechazar el pacto. El encuentro se enmarcó en la convocatoria del «gran dialogo nacional» tras la negativa expresada por la población en el plebiscito. El entendimiento parece obligado.

El primero en acudir a la Casa de Nariño, residencia oficial del presidente, fue Pastrana. El hombre que dirigió Colombia entre 1998 y 2002 trasladó a Santos sus críticas, aunque confío también en poder «rescatar» parte de lo firmado en La Habana. En un ambiente de cordialidad, Pastrana consideró que se trata de «un documento base importante». «Hay cosas buenas que hay por rescatar y otras que hay que implementar»,señaló al término del encuentro. En concreto, apuntó a la necesidad de «activar las zonas de concentración de las FARC», es decir, los puntos del territorio colombianos donde los guerrilleros tenían previsto agruparse hasta completar su paso a la vida civil.

Pastrana recalcó que con el plebiscito «no ganó la guerra, sino la paz». «Contrariamente a lo que se pensaba, hoy se está uniendo el país. El 98% de la población está convencida y estamos con la paz. Nunca un presidente de Colombia había tenido tanto respaldo», enfatizó.

Interrogado sobre la posibilidad de sumarse a una nueva mesa de negociaciones con las FARC, Pastrana -que ya intentó la paz durante su mandato- contestó que sólo pretende «colaborar» en lo que sea posible. En este sentido, el líder conservador quiso destacar la importancia de que la comunidad internacional mantenga su apoyo al proceso de paz en Colombia, por lo que reclamó a los aliados de la nación iberoamericana «no flaquear». Más complicado resultó el encuentro con Uribe, con quien Santos no se veía en privado desde 2010, cuando Santos lo sustituyó. Además el mandatario fijó el cese el fuego bilateral hasta el 31 de octubre y la guerrilla expresó su desconfianza de la negociación con el exgobernante que «con mano dura» las machacó en sus mandatos.