Diario Sur

Santos acepta que Uribe participe en la negociación

Una mujer pasa junto a un mural en la localidad de Toribio, departamento colombiano de Cauca. :: LUIS ROBAYO / AFP
Una mujer pasa junto a un mural en la localidad de Toribio, departamento colombiano de Cauca. :: LUIS ROBAYO / AFP
  • El expresidente quiere cambiar el acuerdo para limitar la participación política de las FARC y la justicia transicional

Sin un 'plan B' gubernamental para afrontar una derrota como la del domingo en el plebiscito, el clima de incertidumbre tiene en suspenso el acuerdo de paz entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en una Colombia polarizada. El presidente, Juan Manuel Santos, y la guerrilla intentan mantener vivo el pacto firmado el 26 de septiembre en Cartagena de Indias con la incorporación a las conversaciones del sector encabezado por el exmandatario Álvaro Uribe, líder del partido Centro Democrático, principal fuerza política que pidió el 'no'.

Ambas partes deberán superar las respectivas líneas rojas para que el nuevo pacto pueda contar con un apoyo pleno. Es la esperanza de quienes aspiran alcanzar el fin de un conflicto armado de 52 años, cientos de miles de muertos y millones de víctimas. Santos ha convocado en las últimas horas a un gran dialogo nacional y, para ello, nombró a tres negociadores de peso que negocien con el uribismo. Ratificó a Humberto de la Calle, jefe de su delegación instalada a finales de 2012 en Cuba e incorporó al triunvirato oficialista a la canciller María Ángeles Holguín -quien también negoció con las FARC- y al ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas. Por el lado del 'no' la delegación estará integrada por Iván Duque, excandidato presidencial del uribismo; Óscar Iván Zuluaga y Carlos Holmes Trujillo. Álvaro Uribe observará y marcará pautas desde la distancia.

El expresidente sorprendió ayer al rechazar la convocatoria de una Asamblea Constituyente, como defendía hasta ahora y como también deseaban las FARC. Uribe propone «amnistía para los amnistiables», los miembros rasos de la lista de 5.700 guerrilleros que no están involucrados en delitos atroces, narcotráfico o de lesa humanidad y sólo estén acusados de rebelión, mantener el cese del fuego y proteger la vida de los jefes de las FARC.

Además quiere «corregir» algunos puntos del Acuerdo de Cartagena. El senador del Partido de la U, Roy Barreras, antes su aliado y ahora defensor del 'sí', replicó que eso ya está contemplado en el Acuerdo.

Respeto a la mayoría

Mientras tanto, en La Habana, los negociadores de las FARC recibieron las explicaciones de De la Calle y Sergio Jaramillo, comisionado de paz. En Cuba, la guerrilla les comunicó que sería conveniente pasar por alto el resultado negativo del plebiscito. Según ´Timochenko', máximo líder de los antiguos insurgentes, el 'no' «carece de efecto jurídico, es sólo político».

La cuestión legal, sin embargo, no parece tan sencilla, según aclaró Roy Barreras, habitual en las conversaciones de Cuba. «Jurídicamente el presidente tiene el poder constitucional para firmar este acuerdo. El Congreso podría implementar estos acuerdos (...), el problema es político porque hay que respetar el resultado de las mayorías. El 'no' ganó».

Por su parte, la canciller Holguín anunció que «todos los fondos (de ayuda internacional) quedan congelados». Agregó que en las múltiples comunicaciones con el extranjero, sus interlocutores «se preguntan cómo un país puede decir 'no' a la paz». Confirmó, además, que «desafortunadamente, el Gobierno no tenía un 'plan B'. A uno no se le pasaba por la cabeza que los colombianos dijeran 'no' a la paz (...) creíamos que Colombia era un país que quería vivir en paz».

La ministra de Exteriores indicó que sus compañeros de Gabinete se pusieron a disposición del presidente sin llegar a haber renunciado a sus cargos -sólo De la Calle, jefe de los negociadores, lo hizo, pero Santos no la aceptó-. Holguín explicó que el trabajo de monitoreo del cese al fuego de la ONU se definirá pronto «porque el mandato de la ONU dice que es un acuerdo de paz y en este momento no tenemos acuerdo de paz». Asimismo, expresó su confianza de que las FARC estén dispuestas a reabrir los diálogos. Sólo así se podría modificar el contenido de alguna de las 297 páginas del texto consensuado en Cuba.

María Ángela Holguín aseguró en declaraciones a Efe que la comunidad internacional mantiene su apoyo al país, pero ha quedado sorprendida por el triunfo del 'no'. «Por ahora no afecta en la cooperación que hemos venido teniendo de todos los países, pero para el mundo Colombia es un país raro, uno de los pocos en el mundo que diga que no quiere la paz», aseguró la ministra de Exteriores.