Diario Sur

Theresa May, entre Christine Lagarde y Jean-Claude Juncker. :: efe
Theresa May, entre Christine Lagarde y Jean-Claude Juncker. :: efe

Bruselas marca el terreno a Reino Unido

  • La Comisión advierte a Londres de que la negociación no empezará hasta la notificación oficial del artículo 50 del Tratado

La flor del 'brexit' sólo tiene dos pétalos: o duro o blando; o divorcio o separación amistosa. Las escalas de grises, en el fondo, nunca han tenido cabida en asuntos de tal enjundia. Bienvenidos a la gestión política y diplomática de la salida de Reino Unido de la UE, el mayor acontecimiento histórico que vivirá el club de clubes en décadas. La 'premier' británica, Theresa May, confirmó por fin el domingo que quiere activar el artículo 50 de salida de la UE en marzo de 2017. Ya hay fecha. Ya hay voluntad de hacerlo. Habrá 'brexit'. La recta final ha comenzado y sólo queda saber quién ganará la partida, el vencedor de la madre de todas las batallas diplomáticas. May movió ficha el domingo y en un tono que sorprendió a más de uno por su contundencia. La UE, sin embargo, se mantiene firme. Mucho. «Nada ha cambiado, seguimos esperando. Los anuncios deben concretarse y hasta que no se active el artículo 50 todo sigue igual», recalcó el portavoz jefe de la Comisión, Margaritas Schinas.

Así se lo trasladó el domingo por teléfono el presidente del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker, a la nueva inquilina del número 10 de Downing Street. «Trabajaremos sobre la base de una notificación, no de una declaración, y hasta que no llegue esa carta de notificación no habrá negociación, no podemos hacer nada. Una vez llegue, estamos preparados y dispuestos a implicarnos constructivamente y de buena fe», manifestó Schinas al ser preguntado por las declaraciones de May en las que dijo que hasta marzo se realizarán «trabajos preparatorios».

En Bruselas se han apropiado del manido 'No es no' que tanto se ha estilado en la política española. Y aunque han sido muchas las críticas que los líderes británicos han recibido desde que decidieron dar un portavoz al club convocando un polémico referéndum, no se les puede negar un mérito: haber puesto de acuerdo a una UE que no atraviesa por su mejor momento político. Los 27 han cerrado filas de forma sorprendente y esto es algo que en los últimos años sólo logró el primer ministro griego, Alexis Tsipras, que sufrió todo el peso del club hasta que reculó.

Los 27 están más unidos que nunca y su posicionamiento es claro (de momento): «No habrá 'brexit' a la carta. Las cuatro grandes libertades son inseparables». Es decir, que Londres no seguirá teniendo libre acceso al mercado único de la UE (su gran aspiración) si establece controles migratorios y no permite la libre circulación de europeos (las otras dos libertades son las de mercancías y de capitales). Así lo vienen advirtiendo desde hace meses todos los líderes comunitarios y así lo recalcó el domingo en Twitter el primer ministro de Malta, Joseph Muscat, que ostentará la presidencia rotatoria de la Unión en el primer semestre de 2017.

Reunión en la cumbre del 20

Muscat, una de las voces socialdemócratas con más peso en el club, llegó a asegurar ayer en una entrevista con 'Politico' que Reino Unido debe asumir que cualquier acuerdo que alcance será «inferior» al actual y comparó la situación con la que vivió Grecia el año pasado, cuando Tsipras puso a su país a los pies de los caballos convocando otro polémico referéndum.

Las espadas están en todo lo alto. Aunque la negociación oficial no comenzará, teóricamente, hasta abril de 2017, Juncker quedó con May en reunirse «en los márgenes» de la cumbre de jefes de Estado y de gobierno que se celebrará en Bruselas los días 20 y 21 de este mes. Será la primera cumbre europea de la líder 'tory' y seguro que no pasará desapercibida.

Pese a la insistencia del 'no es no', pocos se creen que la Comisión y el Consejo (países) estén de brazos cruzados ante lo que supone el mayor reto del club en décadas. Preguntado en varias ocasiones al respecto, el portavoz comunitario se limitó a señalar que el sábado, Michel Barnier tomó posesión en su función de negociador jefe del 'brexit' en la Comisión Europea y que, evidentemente, «hay mucho trabajo interno que realizar hasta que se notifique la voluntad de activar el artículo 50».

Cuando suceda, comenzarán dos años de negociaciones de alto voltaje cuyo objetivo es que terminen antes de la celebración de las elecciones al Parlamento Europeo de 2019, institución que también se verá muy afectada al ver reducido su número de escaños. Eso es la teoría, porque la negociación puede durar los dos años que recogen los Tratados o quizá más. Porque hasta ahora, al club sólo se entraba, no se salía. El precedente se llamará Reino Unido.