Diario Sur

Hungría invalida el referéndum de Orbán

Mujeres húngaras ataviadas con el traje tradicional rellenan su voto en un colegio electoral de Veresegyhz. :: Bernadett Szabo / reutersViktor  Orban.
Mujeres húngaras ataviadas con el traje tradicional rellenan su voto en un colegio electoral de Veresegyhz. :: Bernadett Szabo / reutersViktor Orban.
  • A pesar de la baja participación, el primer ministro cree que la amplia victoria del 'no' es legítima para cerrar el país a los refugiados

budapest. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, esperaba dotar de la máxima legitimidad a su referéndum sobre las cuotas de asilo para refugiados impuestas por Bruselas. Aunque el apoyo al 'no' sumó un incontestable 98,24% (los datos definitivos y oficiales no se publicarán hasta el próximo miércoles), según la ley el plebiscito requería el voto válido de más del 50% del censo para que fuese legal. Y de los 8,3 millones de ciudadanos convocados, la participación sólo alcanzó el 43,23%, según la Oficina Electoral.

«Desde el punto de vista jurídico, la decisión queda en manos del Parlamento, pero en un sentido político la decisión del electorado es vinculante para todos nosotros», señaló el vicepresidente de la formación gubernamental Fidesz, Gergely Gulyás. Pese a la baja participación, destacó que se trata de una «victoria abrumadora para los que creen que la base de una Unión Europea son los países fuertes». La pregunta era clara en ese sentido: «¿Quiere que la Unión Europea tenga derecho a imponer la acogida obligatoria de ciudadanos no húngaros en Hungría sin el consentimiento del Parlamento?».

En vista de la alta abstención, Orbán ya declaró ayer después de votar que no importaba si el referéndum era válido, sino que el 'no' ganase con amplitud. Ha prometido aplicar el resultado, aunque el quórum haya supuesto un lastre para sus postulados y su enérgica campaña. «Siempre es mejor un referéndum válido que uno inválido, pero las consecuencias legales se aplicarán», indicó.

Con la victoria del 'no', el Gobierno se considera liberado de aplicar el sistema de reparto de refugiados pactado con la UE, mientras que la Comisión Europea no ve que el resultado pueda cambiar los compromisos legales adoptados por Hungría.

Boicot de la oposición

Gábor Vona, líder del partido ultraderechista Jobbik, ya manifestó que, si el referéndum no era válido, «Orbán, tal y como hizo David Cameron tras la consulta del 'brexit', debería dimitir». Jobbik es la única formación que ha respaldado el 'no' que defendía el Ejecutivo. La oposición de izquierda y las ONG llamaron a boicotear el plebiscito o a votar de forma nula para evitar que alcanzara el quórum necesario. Y la jugada parece que les salió bien.

En cierto modo, la victoria del 'no' refuerza la posición de Orbán en el país, donde su partido cuenta con una holgada mayoría absoluta y es el político más popular, así como su papel en la UE, donde se ha erigido en el crítico más duro de las políticas migratorias comunitarias y de las «élites de Bruselas». Durante las últimas semanas, la campaña del Gobierno había sido censurada desde el interior y el exterior del país al considerar que criminalizaba a los refugiados.

Hasta ahora, Hungría no ha reubicado a ningún refugiado de su cuota de menos de 1.300 personas, ha impugnado la decisión de la UE ante el Tribunal de Luxemburgo y ha empleado una dura retórica contra los refugiados, a los que califica de «inmigrantes económicos» y los vincula con el aumento de la criminaliad y el terrorismo.

Orbán ha repetido en varias ocasiones que Bruselas no tiene derecho a cambiar «la identidad cultural y religiosa de Europa». El país cerró sus fronteras con alambre de espino y desplegó a 8.000 policías y militares con orden de repeler cualquier intento de entrada no autorizada.