Diario Sur

El régimen sirio bombardea el mayor hospital del este de Alepo

Activistas turcos y sirios protestan en Estambul contra la guerra. :: OZAN KOSE / afp
Activistas turcos y sirios protestan en Estambul contra la guerra. :: OZAN KOSE / afp
  • La zona que controlan los grupos armados de la oposición ya solo cuenta con treinta médicos para una población de 250.000 personas

jerusalén. El este de Alepo perdió su principal centro médico de referencia tras el segundo ataque en menos de una semana. El hospital conocido como M10 fue alcanzado por dos barriles explosivos, según denunció la organización Syrian American Medical Society (SAMS). El M10 ya fue atacado el miércoles junto al M2, el segundo hospital más importante, y ambos han quedado fuera de servicio. La SAMS asegura que solo quedan seis centros médicos operativos en la zona oriental, que controlan los grupos armados de la oposición, y en torno a treinta médicos para una población de 250.000 personas, 100.000 de ellas niños.

El 22 de septiembre el Ejército sirio, con apoyo aéreo de Rusia, lanzó una ofensiva a gran escala para intentar recuperar el control total de Alepo, segunda ciudad del país que se encuentra dividida desde el verano de 2012. Este ataque por tierra y aire comenzó 48 horas después del final de una tregua de una semana que saltó por los aires debido a las diferencias entre Moscú y Washington.

Desde entonces los distritos del este viven los peores bombardeos desde el inicio de la guerra y al menos 320 personas han muertos y hay un millar de heridos, según Unicef. Desde Naciones Unidas piden un alto el fuego urgente y su secretario general, Ban Ki-moon, no dudó en calificar los repetidos ataques contra hospitales de «crímenes de guerra».

Cruce de acusaciones

Rusia rechaza todas las acusaciones y se escuda en la «guerra contra el terrorismo» como argumento principal para justificar su apoyo sin fisuras al presidente Bashar el-Asad. Además del grupo yihadista Estado Islámico (EI), los rusos tienen en su punto de mira al Frente Fatah Al-Sham (ex Frente Al-Nusra, brazo de Al-Qaida en Siria), y denuncian que Estados Unidos «ha roto su promesa de separar a los rebeldes moderados de los extremistas», en palabras del ministro de Exteriores, Sergei Lavrov. El portavoz del departamento de Estado estadounidense, Mark Toner, dijo que estas acusaciones eran «absurdas» y justificó la decisión de no atacar a Al-Qaida estos últimos meses argumentando que «se habían entremezclado entre otros grupos armados y civiles». Toner insinuó que el uso desmedido de la fuerza por parte de Moscú es el motivo principal por el que los «rebeldes moderados» se radicalizan. La guerra dialéctica no tiene un día de descanso, pero detrás de los micrófonos se mantienen los contactos al más alto nivel y el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, y Lavrov conversaron el viernes sobre Siria por teléfono por tercer día consecutivo.