Diario Sur

Nostalgia de los tiempos de los Acuerdos de Oslo

  • Los palestinos insisten en la necesidad de la mediación exterior para reanudar un proceso de paz estancado y amenazado de muerte

La presencia de Mahmoud Abás en el funeral de Simon Peres y su fugaz encuentro con Benjamín Netanyahu se convirtieron en la imagen simbólica de la jornada. Presidente palestino y primer ministro israelí deberían ser los responsables de llevar adelante un proceso de paz que lleva años muerto y que va a necesitar mucho más que imágenes simbólicas para resucitar. La presencia de Abás dejó al descubierto una vez más la fuerte división palestina en un día en el que Hamás convocó un 'viernes de la ira' y hasta dentro de su propio partido, Fatah, hubo voces críticas por la decisión de asistir al funeral del expresidente y primer ministro israelí, que fue uno de los impulsores de los asentamientos tras la guerra de 1967.

Estados Unidos es quien lidera históricamente la mediación entre israelíes y palestinos y su poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU garantiza que no se adoptará ninguna medida que no interese a Israel. En junio, Francia tomó el relevo de Washington, que en 2014 arrojó la toalla, e hizo un intentó de mediación que los palestinos calificaron de «etapa importante», pero los israelíes adelantaron que «está abocado al fracaso».

La situación se acerca a «un punto de no retorno», alertó el jefe de la diplomacia francesa, Jean-Marc Ayrault. Como demuestra el paso del tiempo, la paz no es posible a través de un diálogo bilateral como se ha planteado durante décadas y como desea Israel. Los palestinos lo dicen en voz alta con los datos de los últimos años de resistencia no armada en Cisjordania en la mano y piden a la comunidad internacional que intervenga para «imponer» esa paz desde el exterior. El jefe negociador palestino, Saeb Erekat, insiste en que «hemos llevado a cabo negociaciones bilaterales durante más de dos décadas, pero ellos continúan violando todos los acuerdos que hemos firmado» y por ello aboga por el «acercamiento multilateral» como única alternativa.