Diario Sur

La terrorista neonazi Beate Tschäpe pide perdón a las víctimas

La presunta terrorista alemana de extrema derecha Beate Tschäpe se ha dirigido por primera vez personalmente a los asistentes al proceso que se sigue en su contra, como miembro de la célula neonazi Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU) y acusada de diez asesinatos, para desvincularse de su ideología y pedir perdón a las víctimas. Tschäpe afirmó ante los jueces en Múnich que antes se identificaba «con parte de la ideología nacionalsocialista, pero hoy ya no le tengo simpatía. Hoy ya no valoro a la gente por su origen o ideas políticas, sino por su comportamiento».

La primera intervención verbal ante los presentes en la sala de la presunta terrorista se produjo después de más de tres años y 313 sesiones de proceso en los que ha guardado silencio absoluto, interrumpido una sola vez para hacer una declaración por escrito que leyeron sus abogados en diciembre pasado. Al igual que entonces, Tschäpe cargó ayer la responsabilidad de los crímenes de la NSU en sus dos compañeros de célula, que se suicidaron cuando iban a ser detenidos por la Policía tras un atraco bancario en noviembre de 2011. «Condeno aquello que Uwe Böhnhardt y Uwe Mundlos causaron a las víctimas y mi propio comportamiento erróneo», afirmó la acusada, que asegura haberse enterado de los asesinatos cometidos por sus compañeros después de producirse y niega, como afirman la Fiscalía y la acusación particular, haber participado en su planificación.

La NSU actuó en el más absoluto anonimato durante más de 13 años en los que cometió al menos una docena de atracos bancarios, asesinó por motivos racistas a nueve inmigrantes de origen turco y griego, así como a una policía, y realizó dos atentados con explosivos que causaron varios heridos. El trío vivió durante todo ese tiempo con identidades falsas en varias localidades germano orientales. Los investigadores consideran que un elevado número de personas les apoyó durante todo ese tiempo logísticamente.

Los observadores del proceso señalaron que Tschäpe leyó su declaración visiblemente nerviosa y con voz baja. «Ha sido un último intento desesperado de puntuar ante los jueces. Lo único interesante ha sido escuchar por primera vez su voz», dijo Peer Stolle, abogado que representa los intereses de las familias de varias víctimas.