Diario Sur

El funeral de Peres juntará a Netanyahu y Abás pero no está previsto que se reúnan

Bill Clinton, en el centro, ayer ante el féretro de Simon Peres. :: efe
Bill Clinton, en el centro, ayer ante el féretro de Simon Peres. :: efe
  • La seguridad israelí se prepara para proteger a las personalidades presentes en Jerusalén en el «viernes de la ira» convocado por Hamás

Tras una jornada marcada por los miles de ciudadanos que acudieron hasta la Kneset (parlamento) para mostrarle sus respetos, Jerusalén amanece blindada para el funeral de Estado por Simon Peres. Un homenaje al último de los fundadores del Estado de Israel que quedaba con vida y que falleció el martes a los 93 años, pero también el último de los supervivientes de los Acuerdos de Oslo de 1993. Los presidentes de Estados Unidos, Francia, Alemania, México, el rey de España Felipe VI, el príncipe Carlos de Inglaterra y decenas de personalidades asistirán a una ceremonia fúnebre, en la que también estará Mahmud Abás.

La muerte de Peres juntará en la ciudad santa, por primera vez desde el 15 de septiembre de 2010, a Benjamin Netanyahu y al presidente palestino. Entonces se reunieron en la residencia del primer ministro israelí con la entonces secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, como mediadora. No se espera ningún encuentro más allá de la pura formalidad del funeral en el monte Herzl.

El diario 'The Jerusalem Post' detalló que, junto a Abás, la delegación palestina podría estar integrada por el jefe de la Inteligencia, Majid Faraj, el secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat. Un nuevo ejemplo de la fuerte división palestina ya que, frente a la decisión diplomática de las autoridades de Ramala, Hamás llamó a un «viernes de la ira» durante el funeral del que consideran «el último funcionario israelí restante de los que fundaron la ocupación». Los medios destacaron también la ausencia de gobernantes de países árabes como Egipto o Jordania, con los que Israel tiene acuerdos de paz.

La despedida de Peres coincide con el primer aniversario de la bautizada como 'intifada de los cuchillos' y las autoridades han ordenado «una operación de una amplitud sin precedentes», según el jefe de la Policía Roni Alsheij, para garantizar la seguridad de los líderes mundiales, de los que el primero en llegar fue el expresidente de EE UU, Bill Clinton. Se han desplegado más de 7.000 agentes y el Shin Bet, servicio de seguridad, calificó la cita como «la más importante de la historia de la unidad encargada del cuidado de altas personalidades».