Diario Sur

Israel llora al último de los padres de la patria

 Simon Peres, durante una rueda de prensa en el Parlamento Europeo en 2012 (arriba). El político israelí y Yaser Arafat, en el Foro EuroMediterráneo de 2001 (centro). El ya expresidente saluda al papa Francisco, en una visita realizada al Vaticano.
Simon Peres, durante una rueda de prensa en el Parlamento Europeo en 2012 (arriba). El político israelí y Yaser Arafat, en el Foro EuroMediterráneo de 2001 (centro). El ya expresidente saluda al papa Francisco, en una visita realizada al Vaticano. / REUTERS / EFE
  • Muere Simon Peres, dos veces presidente del país y Nobel de la Paz tras la firma de los acuerdos de Oslo

j Banderas a media asta en la Knesset, el parlamento de Israel en Jerusalén, donde los ciudadanos podrán acudir a dar el último adiós a Simon Peres. Israel despide al último superviviente de los considerados fundadores de la patria, que murió a los 93 años tras sufrir un derrame cerebral. Los médicos llamaron a sus familiares el martes por la tarde para que se despidieran, y a las pocas horas su corazón dejó de latir.

En enero ya superó dos percances cardiacos y al salir del hospital retomó sus viajes y se desplazó a Sudáfrica, Canadá y el Vaticano, recordaron sus familiares para destacar su gran vitalidad. Aseguraron que el 13 de septiembre pronunció un discurso de una hora, pero ese mismo día sufrió un accidente vascular cerebral grave, que dos semanas después no ha podido superar. «Con una profunda tristeza, nos despedimos de nuestro padre amado, el noveno presidente de Israel, Simon Peres», dijo entre lágrimas su hijo Chemi, en el hospital Tel Hashomer de Ramat Gran, cerca de Tel Aviv.

Desde la comunidad internacional llegaron innumerables muestras de cariño al dirigente de origen polaco a quien el mundo recordará por ser uno de los arquitectos de los Acuerdos de Oslo de 1993, lo que le valió el premio Nobel de la Paz en 1994 junto a su gran adversario político Isaac Rabin, quien le derrotó en la lucha interna por liderar el laborismo, y su gran adversario militar, Yaser Arafat. Peres era el único de los tres que seguía con vida, lo que le permitió comprobar que el proceso no ha servido para traer la paz y que los asentamientos en Cisjordania, que él mismo impulsó tras la guerra de 1967, se han convertido 50 años después en un «obstáculo para la paz», según palabras del presidente estadounidense Barack Obama.

El respeto internacional es proporcional a la discreta popularidad dentro de Israel, donde los analistas recordaron que fue presidente, primer ministro en dos ocasiones y ocupó las carteras de Relaciones Exteriores, Defensa, Información, Transportes e Integración durante el más de medio siglo dedicado a la vida pública, pero que nunca fue capaz de ganar unas elecciones.

Peres, cuyo nombre original era Szymon Perski, nació en 1923 en Vishnyeva, entonces Polonia, hoy territorio de Bielorrusia, y llegó a la 'tierra prometida' cuando tenía 11 años. Miembro de una familia secular y bien posicionada, desde muy joven participó en política y fue parte activa del Haganá, semilla de las actuales Fuerzas de Defensa de Israel, para las que consiguió armas.

«Protegido político» de David Ben Gurion, como recogen los medios israelíes, ocupó a los 29 años el cargo de director general del Ministerio de Defensa y desde el primer instante tuvo muy clara la importancia de construir un Israel militarmente fuerte, para lo que apostó por la vía nuclear y por potenciar la capacidad aérea de su recién nacido Estado. Es el artífice de la construcción del reactor nuclear de Dimona y el responsable de que el país se convirtiera en la primera potencia nuclear de Oriente Próximo, aunque su programa y su arsenal siguen siendo secretos y están al margen del control de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).

«Fue el fundador del aparato de defensa de Israel, pero también el pionero en la búsqueda de la paz. Apadrinó los asentamientos, al mismo tiempo que creó los instrumentos para su potencial desmantelamiento. Fue el primer líder israelí que trató a los palestinos como personas», recogió el diario 'Haaretz' en uno de los múltiples artículos publicados en la prensa sobre un dirigente cuya muerte eclipsó al resto de actualidad en Israel.

Era una de esas personas que «cambian el curso de la historia», declaró el presidente Barack Obama. Un «genio de gran corazón», según el expresidente Bill Clinton, que supervisó la firma de los Acuerdos de Oslo. El presidente ruso, Vladímir Putin, elogió su «valentía» y su «sentimiento patriótico». El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, dijo por su parte que Peres fue «un socio valiente para la paz» e hizo «esfuerzos constantes e ininterrumpidos para alcanzar la paz desde Oslo», según la agencia oficial palestina Wafa.

En el polo opuesto se situaron las palabras del portavoz de Hamás, Sami Abu Zuhri, para quien «los palestinos están contentos por la marcha de este criminal, implicado en el derramamiento de sangre del pueblo palestino». Al otro lado del muro el nombre de Peres se relaciona con los primeros asentamientos judíos en los territorios ocupados, «por lo que no podemos considerarle un hombre de paz», señaló en las redes sociales el analista Daoud Kuttab.

En los medios árabes recordaron que Peres ocupaba el asiento de primer ministro en abril de 1996 cuando la aviación israelí bombardeó el pueblo libanés de Caná y mató a 106 civiles, una acción por la que el analista de Al-Yasira Yehia Ghanem le calificó de «criminal de guerra».