Diario Sur

Corbyn ampara a los inmigrantes

  • El líder laborista se enfrenta a la atmósfera del 'brexit' y promete restaurar un fondo para la integración suprimido por el Gobierno 'tory'

Theresa May fue acusada ayer de manipular y entorpecer la publicación de datos positivos sobre el efecto de la inmigración europea en la economía británica cuando servía en la cartera de Interior, en el Gobierno de coalición entre conservadores y liberal-demócratas entre 2010 y 2015. Una larga serie de correos electrónicos entre ministros liberal-demócratas y funcionarios respalda las acusaciones que ya le había lanzado el entonces viceprimer ministro, Nick Clegg.

Clegg acordó con David Cameron la elaboración de una serie de documentos, titulados Balance de Competencias, con los que esperaba alentar una posición más favorable hacia la UE. Los documentos se publicaron, y se enterraron inmediatamente, tras extensas consultas con empresas, instituciones e individuos afectados por el área de cada documento. Las modificaciones de competencias de la UE sugeridas en el balance eran menores.

El de negociación más difícil fue el que trataba sobre la inmigración, porque Theresa May y sus asistentes en Interior, que la acompañan ahora en la oficina de primera ministra, no querían incluir lo hallado por un estudio encargado a investigadores de la universidad UCL: que la inmigración europea es fiscalmente positiva para Reino Unido y que el porcentaje de los que inmigran para conseguir subsidios no es significativo.

May ya ha sido acusada esta semana por asistentes de Cameron de ausentarse en la campaña pública hacia el referéndum europeo y ha puesto al frente de su Gobierno, sostenido por un grupo parlamentario en el que una gran mayoría pidió la permanencia, a los tres destacados líderes del 'brexit'. Insiste desde que llegó a la jefatura de Gobierno, para no decir nada, que 'brexit significa brexit', mientras cambia políticas del programa electoral presentado hace un año.

A una primera ministra con una mayoría de 17 escaños en el Parlamento y con una oposición al 'brexit' en sectores, empresas e instituciones de gran importancia, le puede tentar la convocatoria de nuevas elecciones, que le permitirían ganar legitimidad y quizás tiempo para aplazar o apaciguar las vicisitudes internas de la negociación con la UE. Le tentará más si está segura de aplastar a un Partido Laborista que vive una división interna profunda porque su líder no parece un primer ministro.