Diario Sur

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, saluda al rey emérito Juan Carlos. :: efe
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, saluda al rey emérito Juan Carlos. :: efe

El mundo arropa a los colombianos

  • Más de 2.500 invitados asisten a la firma de la paz entre el Gobierno y las FARC

'Paz', 'esperanza' y 'felicidad' fueron ayer palabras muy repetidas en Colombia porque en Cartagena de Indias el presidente, Juan Manuel Santos, y el jefe máximo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Londoño, 'Timochenko' firmaron la paz. Usaron un 'balígrafo', una pluma con carcasa de bala, en este momento en que la paloma de la paz emprende un nuevo vuelo en el país y en la región. 2.500 invitados especiales fueron testigos del acuerdo que pone fin a 52 años de hostilidades mutuas. Entre ellos estaban 250 representantes de los millones de víctimas de cinco décadas de conflicto.

La comunidad internacional, que durante los últimos cuatro años acompañó los diálogos de La Habana, arropó a los colombianos en esta fecha tan señalada. En la explanada del Palacio de Convenciones de la ciudad caribeña se dieron cita el rey emérito Juan Carlos; el presidente cubano, Raúl Castro, y otros 15 jefes de Estado y 27 cancilleres. Entre ellos el de EE UU, John Kerry, que llegó con una financiación de 575 millones de euros para el posconflicto que se suman a otros 90 millones asignados para el desminado del país.

Algunos colombianos esperaban con ansia el fin de cinco décadas de guerra. Un antioqueño que hasta hace 38 meses se llamaba Luis Hernando Oqueiro cambió su nombre por el de Paz Colombia Duque para apoyar el proceso de diálogo. Y ayer viajó a Cartagena con una enorme tarjeta de presentación -«Sí, sí, sí... Yo soy Paz Colombia»- desde su Medellín natal. No quería perderse la fiesta que, en lo que permitían las extremas medidas de seguridad, compartieron cartageneros y visitantes. Sólo caminando fue posible acceder al casco histórico, por lo que los ciudadanos se agolparon frente a las pantallas gigantes para seguir el acto, de 70 minutos, bajo un sol inclemente.

El primero en intervenir fue el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, seguido por 'Timochenko' y el presidente Santos, en discursos limitados a diez minutos. Aviones de la fuerza aérea dibujaron después en el cielo la bandera nacional. Los invitados, por disposición de la organización, se sentaron mezclados entre sí. El blanco, en ropas y banderines, dominaba junto a los colores rojo, azul y amarillo de la bandera colombiana.

«Estoy inmensamente feliz, estoy feliz por mi madre, que fue una víctima y hoy estaría feliz de ver que es posible la paz», declaró Cindy Murillo en un acto de mujeres víctimas. Allí, la periodista Jinet Bedoya, secuestrada, torturada y violada por paramilitares, destacaba la emoción que sentía: «Me pasan por la cabeza imágenes de los últimos 25 años, que dan valor a lo que significa el silencio de los fusiles. He pensado en muchas personas, pero sobre todo en las mujeres víctimas. Hoy se abre una puerta pero lo que realmente se necesita empieza ahora. Hoy es un día de esperanza, es un día de ilusión».

La cantante Leonor González, conocida como 'la Negra grande de Colombia', con una sonrisa de oreja a oreja, decía: «Es un gran comienzo para Colombia, para los que no creen y para los que creemos. Siento hormiguitas en el estomago de la felicidad más grande que tengo porque, después de tanto llorar hay una luz en el camino. No me cabe el alma en el cuerpo de la felicidad que tengo».