Diario Sur

La Justicia brasileña continúa su cruzada contra el partido de Dilma Rousseff

En una nueva fase de la ofensiva judicial contra altos dirigentes que actuaron en los dos gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil, la Policía federal arrestó ayer en Sao Paulo a Antonio Palocci, exministro de Hacienda de Luiz Inacio Lula da Silva y exjefe de la Casa Civil de Dilma Rousseff. Palocci, que quedó bajo prisión preventiva, fue acusado de actuar a favor de la constructora Odebrecht a cambio de pagos ilegales al partido entre 2006 y 2013.

En la misma operación fueron detenidos un exasesor de Palocci en el ministerio, Branislav Kontic, y un exsecretario en la Casa Civil, Juscelino Antonio Dourado, entre otros colaboradores. Todos quedaron a disposición del juez federal Sergio Moro de Curitiba, encargado de la investigación por sobornos pagados por constructoras a funcionarios para obtener contratos millonarios con la petrolera mixta Petrobras.

La operación contra Palocci se disparó cinco días después del arresto fallido de otro exministro de Hacienda del PT, Guido Mantega, liberado después de que se conociera que su esposa estaba hospitalizada. La nueva acción policial lleva el nombre de 'Omertá' (regla de silencio en el código de la mafia siciliana) debido a que Palocci habría sido identificado por Odebrecht como «italiano» en planillas donde constan presuntos pagos indebidos por 128 millones de reales (35 millones de euros). Moro dictó la prisión de Palocci y ordenó un bloqueo de sus bienes por ese mismo valor.

La sombra de Temer

En rueda de prensa, Filipe Hille Pace, delegado de la Policía federal, explicó que «Odebrecht tenía una verdadera cuenta corriente con el PT» y aseguró que, de acuerdo a sus investigaciones, Palocci tenía «conocimiento y autorizaba pagos». «No hay duda», dijo sobre el rol del exfuncionario en las maniobras. También la procuradora Laura Tessler informó que hubo «una intensa actuación» del exministro «en la defensa de los intereses de Odebrecht» dentro del Gobierno.

La detención incomodó al Gobierno de Michel Temer, que reemplazó al de Rousseff después de su destitución en agosto. El ministro de Justicia de Temer, Alexandre de Moraes, había advertido el domingo que «esta semana» habría un nuevo operativo con detenciones destacadas. Esto causó malestar en el PT, que sospecha que el Gobierno está detrás de la ofensiva judicial. La Policía federal aclaró ayer que no hubo aviso previo sobre la redada.