Diario Sur

Rusia y EE UU desoyen a la ONU para lograr la tregua siria

Un hombre anda entre los escombros de uno de los barrios rebeldes bombardeados en Alepo. :: reuters
Un hombre anda entre los escombros de uno de los barrios rebeldes bombardeados en Alepo. :: reuters
  • La reunión de urgencia del Consejo de Seguridad evidencia la falta de sintonía internacional y la crítica unánime de Occidente a los rusos

La ofensiva a gran escala lanzada el jueves por el Ejército sirio para recuperar el control de la zona oriental de Alepo obligó a movilizarse a una comunidad internacional incapaz de frenar la guerra en Siria. La reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU evidenció la falta total de sintonía entre Estados Unidos y Rusia, que se culpan mutuamente del fracaso del último intento de alto el fuego. La tregua entró en vigor el 12 de septiembre y apenas duró una semana. Los días posteriores han traído «los bombardeos más duros» de los últimos meses sobre los distritos del este de la segunda ciudad del país, según denuncian los opositores. El resultado ha sido la muerte hasta el momento de 139 civiles, según el balance de la ONU, que calificó los últimos siete días como «la peor semana» en Alepo desde que el conflicto estallara en verano de 2012. Desde entonces los barrios del oeste, donde quedan 1,5 millones de personas, están bajo control del Gobierno del presidente Bashar el-Asad, y los del este, con unas 250.000 personas, son feudo de los distintos grupos de la oposición armada y desde hace dos meses están cercados por el Ejército.

El responsable de la ONU, Ban Ki-moon, afirmó que la población civil está siendo castigada por «el bombardeo más sostenido e intenso desde el inicio del conflicto sirio» y se mostró «consternado por la escalofriante escalada militar» en esa ciudad que supone un «día negro». Ban preguntó en voz alta: «¿qué excusa hay para hacer algo menos que tomar fuertes medidas para detener un crimen deliberado? ¿Cuánto tiempo más quienes tienen influencia permitirán que esta crueldad continúe?».

En medio de este panorama desolador en Alepo el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas mantuvo su segunda reunión de urgencia de los últimos días para analizar la situación e intentar resucitar el cese de las hostilidades, pero Nueva York está demasiado lejos de la realidad siria. El enviado especial de la ONU a Siria, Staffan de Mistura, se dirigió al Consejo de Seguridad para informar de que «son días escalofriantes. No hay nada que justifique lo que está sucediendo ante nuestros propios ojos» y dijo que entre los muertos Alepo y su cinturón rural son al menos 213 las víctimas desde el jueves.

De Mistura denunció que «los centros médicos son objetivos», aseguró que en los bombardeos aéreos se emplean «bombas incendiarias y otras de gran impacto» y realizó tres peticiones de urgencia: «un cese de la violencia contra civiles y la infraestructura, que se apruebe una tregua de 48 horas para que los convoyes de asistencia puedan llegar a Alepo oriental y que se permita una evacuación médica de los casos más graves».

Las palabras de Ban o De Mistura no sirvieron para acercar posturas o ablandar el posicionamiento de las dos potencias mundiales. «En lugar de buscar la paz, Rusia y El-Asad hacen la guerra», apuntó la embajadora de EE UU ante la ONU, Samantha Power, quien estimó «bárbaras» las acciones rusas en Alepo. El embajador ruso, Vitali Churkin, lamentó que «en Siria operen centenares de grupos armados. Todo el que quiere está bombardeando su territorio. La vuelta de Siria a la paz es una tarea casi imposible». Churkin insistió en la exigencia que realiza Moscú como condición previa a cualquier nuevo acuerdo, que consiste en que Estados Unidos logre la separación total de los opositores a los que etiqueta de «moderados» del Frente Fatah Al Sham, antiguo Frente Al-Nusra, brazo de Al-Qaida en Siria.

La falta de acuerdo en el Consejo de Seguridad fue el epílogo esperado de una jornada marcada por la crítica unánime de Occidente a Rusia, el gran aliado del presidente El-Asad. EE UU y la Unión Europea emitieron un comunicado en el que acusaban a Moscú de alentar el reinicio de las hostilidades. «Rusia debe probar que está dispuesta y que es capaz de tomar medidas excepcionales para salvar los esfuerzos diplomáticos», pedía el texto conjunto.

El ministro de Exteriores del Reino Unido, Boris Johnson, acusó a los rusos de «crímenes de guerra» por los «bombardeos contra civiles indefensos» en Alepo en los últimos días. Su homólogo francés, Jean-Marc Ayrault, empleó los mismos términos y pidió a Rusia y a Irán, el otro gran socio de El-Asad en el frente de batalla, que dejen de apoyar la estrategia del régimen sirio o, de lo contrario, «serán cómplices de los crímenes de guerra cometidos en Alepo».