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La primera ministra británica, Theresa May, y su antecesor, David Cameron. :: afp / reuters
La primera ministra británica, Theresa May, y su antecesor, David Cameron. :: afp / reuters

May paga por su purga a los 'cameronianos'

  • El ex primer ministro echa en cara a su sucesora, que destituyó a sus ministros estrella, no haber apoyado el 'In' con mayor entusiasmo

Liverpool. Dos libros extractados en la prensa británica de ayer desvelan el malestar de David Cameron hacia la primera ministra que le sustituyó, Theresa May, tanto por su ambigüedad para definirse sobre la permanencia o marcha de la Unión Europea como por su rechazo a una iniciativa para que la canciller alemana, Angela Merkel, apoyase límites a la inmigración.

Cameron y sus ayudantes pusieron a su ministra de Interior el apodo de 'Submarino May', por sus desapariciones de la superficie pública cuando el apoyo del Gabinete al primer ministro y a su negociación para mantener a Reino Unido en la Unión Europea eran requeridos. La actual jefa de Gobierno finalmente respaldó el 'In'.

Pero el libro del director de Comunicación de David Cameron, Craig Oliver, cuenta que el primer ministro tuvo que llamar finalmente a May para pedirle una manifestación pública de apoyo, después de que él lograse un acuerdo en el Consejo Europeo que le permitía convocar un referéndum. La mandataria emitió al día siguiente una declaración afirmando que lo logrado por Cameron era «la base de un acuerdo».

La antes ministra de Interior había hecho promesas tajantes sobre la inmigración en 2015 -debía impedirse la entrada de inmigrantes sin oferta concreta de trabajo, las peticiones de asilo serían descartadas si quien las presentaba ha entrado ilegalmente en el país...- pero Cameron la calificó de «timorata» cuando aguó un último intento de lograr que Merkel apoyase el freno a la inmigración.

Asustado por la influencia que esta cuestión tenía en los sondeos, David Cameron llamó a dos de los grandes ministros del Estado, la de Interior, Theresa May, y el de Exteriores, Philip Hammond, ahora a cargo de la cartera de Hacienda. El anterior 'premier' quería llamar a Merkel para pedirle un freno de emergencia, que consideraba esencial para ganar el referéndum.

No está nada claro en la narración de Oliver o de Tim Simpson, editor político de 'The Sunday Times', que cuentan en sus libros la misma historia, por qué Cameron necesitaba consultar a sus ministros, pero ambos le dijeron que no merecía la pena porque Alemania se oponía a restringir el libre movimiento en la Unión Europea. Cameron dijo a sus ayudantes que sus ministros eran unos «timoratos», pero no continuó con la gestión.

Las narraciones sobre la extraordinaria política británica en los últimos meses no salvan la reputación de Cameron, que ha decidido renunciar a su escaño en la Cámara de los Comunes, pero arrojan más picante a la relación entre el actual Gabinete y el anterior, del que May purgó a todos los allegados al ex primer ministro y Osborne.

Purgal «brutal»

La purga, calificada como «brutal» en los medios británicos, tienen una salvedad reciente. Boris Johnson ha nombrado embajador en París al jefe de Gabinete de Cameron, Ed Lewellyn. Pero ministros y altos cargos del 'círculo de Notting Hill', amigos de los dos líderes del anterior Gabinete, fueron despedidos uno tras otro. Del Gobierno de los niños bonitos se ha pasado al de las mujeres y los hombres sobrios, tenaces y grises.

George Osborne, a quien los relatos de lo ocurrido en Reino Unido confirman como absolutamente opuesto a la convocatoria del referéndum, implorando a su amigo que no diera tal paso, que no arrojase todo al aire en torno a un 'sí' o un 'no' a la Unión Europea, ha decidido quedarse en la política.

«Quiero ver el final», ha dicho, para justificar su permanencia en la Cámara de los Comunes, desde donde ha lanzado ya dos salvas contra May. Osborne se opone a la polémica reintroducción, anunciada por la primera ministra, de escuelas basadas en un examen de selectividad a los 11 años. Y ha advertido a su sucesora, con quien nunca congenió, de que no debe iniciar la negociación del 'brexit' a comienzos de 2017 sino a finales del próximo año, como pronto.

Hay signos y evidencias de fricción entre Theresa May y sus tres ministros dedicados al 'brexit': Johnson en Exteriores, Liam Fox en Comercio y David Davis en el que los funcionarios han bautizado con el acrónimo 'DExEU', el de la Marcha de la UE. El ahora apestado George Osborne quiere ayudarles en la tarea, mientras mantiene la llama de su ambición de ser su líder al final de la película.