Diario Sur

Las FARC serán un partido político

Guerrilleros del Frente 16 de las FARC, reunidos en El Diamante. :: MAURICIO DUEÑAS CASTAÑEDA / efe
Guerrilleros del Frente 16 de las FARC, reunidos en El Diamante. :: MAURICIO DUEÑAS CASTAÑEDA / efe
  • La máxima instancia de la guerrilla colombiana bendice el acuerdo de paz sin ocultar su preocupación por la disidencia interna

La décima conferencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) concluyó ayer con la lectura de la Declaración Política que recoge el acuerdo de sus miembros para abandonar las armas y comenzar su transformación en movimiento político, que se concretará 180 días después del lunes 26, el 'Día D', en el que Juan Manuel Santos y 'Timochenko' rubricarán el Acuerdo Final. En su último encuentro, los más de 200 delegados insurgentes dirigidos por todo el Secretariado y su Estado Mayor expusieron sus recelos hacia los retos del posconflicto, entre ellos el temor al paramilitarismo y a su propia disidencia.

La decisión fue confirmada por el comandante Félix Antonio Muñoz Lazcarro, conocido como Pastor Alape y uno de los representantes en la Mesa de Diálogo que durante cuatro años trabajó en La Habana para llegar a este punto sin retorno que terminará con más de cinco décadas de conflicto armado en Colombia. Para el jueves los asistentes a la conferencia habían aprobado el 50% de las conclusiones y «también que vamos a pasar a la transformación de una fuerza política». Según Pastor Alape, FARC-EP continuarán siendo una guerrilla durante 180 días. Transcurrido ese tiempo, es decir, a partir del 26 de marzo de 2017, «tendrá que establecerse una dirección de transición a fuerza política, que será elegida por la conferencia».

La Conferencia Nacional de Guerrilleros es la máxima instancia de las FARC, regida bajo el principio de centralismo democrático que gobierna su actividad política y militar. Hasta este cónclave todas sus reuniones habían tenido que ser clandestinas. Los guerrilleros ya han pensado en el nombre de su futuro partido político. La sigla coincidirá con la actual. En lugar de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se llamarán Frente Amplio de Reconciliación Colombiana. Para que todos los avances políticos puedan concretarse, los colombianos deberán aprobar el acuerdo en el plebiscito del 2 de octubre.

La vuelta a la vida civil

En los sondeos, el 'sí' lleva una ventaja considerable, ganaría por cerca del 70%. Pero si llegara a producirse el resultado contrario, el presidente Santos anunció que la guerrilla, con sus 8.000 integrantes -que en otro tiempo llegaron a ser 17.000- debería quedarse en la selva sin posibilidad de renegociar nada. Se trata de una eventualidad en la que las FARC no quieren ni pensar.

Otro temor quedó expuesto en la conferencia por el comandante del bloque occidental, Jorge Torres Victoria, más conocido como Pablo Catatumbo, quien apuntó al paramilitarismo como una de las mayores preocupaciones de los delegados. Según la guerrilla, grupos de extrema derecha continúan operando en Colombia a pesar de la desmovilización que promovió el Gobierno de Álvaro Uribe entre 2003 y 2006. A ese proceso se acogieron unos 32.000 uniformados de las autodefensas. Varios de sus dirigentes fueron extraditados a EE UU y Carlos Castaño, su líder, murió en 2004. Inquieta también el proceso de incorporación social y económica de los guerrilleros a la vida civil. «¿Cómo va a ser la reintegración a la vida económica del país, nuestro trabajo, nuestro empleo?», se preguntan los guerrilleros. Catatumbo trasladó también la preocupación del colectivo por la suerte de «los compañeros del Frente Primero», la facción que comunicó su renuncia a sumarse al proceso de paz.

De todas formas, la tónica de la gran asamblea fue de alegría y esperanza. Terminó como las buenas fiestas, con el concierto 'Abriendo caminos de paz', donde participaron conocidos cantautores como Totó la Momposina, ganadora del Grammy Latino a la Excelencia Musical, y el maestro de la música llanera Orlando Valderrama, más conocido como 'el Cholo Valderrama'.