Diario Sur

La violencia de ultraderecha en los estados del Este amenaza a Alemania

Carteles ofensivos para los refugiados y Merkel en una protesta ultra en Leipzig. :: fabrizio bensch / reuters
Carteles ofensivos para los refugiados y Merkel en una protesta ultra en Leipzig. :: fabrizio bensch / reuters
  • La xenofobia crece en las zonas con menores tasas de afluencia inmigratoria, complica el desarrollo y provoca un retroceso de la llegada de turistas

El Gobierno alemán que preside la canciller, Angela Merkel, se muestra sumamente preocupado por la creciente xenofobia que se registra en los Estados federados germanoorientales surgidos tras la desaparición de la República Democrática Alemana. El pasado año aumentaron allí con fuerza los ataques racistas y de la extrema derecha, señala el informe anual sobre el Estado de la Unidad Alemana publicado ayer con motivo del aniversario de la reunificación, que se celebra el próximo 3 de octubre. El Ejecutivo de Berlín hace mención a «desarrollos preocupantes», que cuentan con el potencial de «amenazar la paz social en el Este de Alemania».

Berlín considera que en las manifestaciones contra la acogida de refugiados, que se han producido sólo de manera masiva en los seis Estados germanoorientales, ha quedado claro que se difuminan cada vez más los límites entre las protestas ciudadanas y las formas de agitación de la ultraderecha. «La xenofobia, el extremismo de derechas y la intolerancia suponen una seria amenaza para el desarrollo social y económico de los nuevos Estados federados», dijo la comisionada para el Este del Gobierno federal, la socialdemócrata Iris Gleicke, durante la presentación del informe.

Tras hablar de «incontables ataques contra refugiados y sus residencias», Gleicke comentó que en sus visitas al extranjero no faltan nunca las alusiones a la supuesta peligrosidad del Este de Alemania para los extranjeros por los movimientos xenófobos y advirtió de que las regiones que se encierran en sí mismas, que no están abiertas al mundo, sufren desventajas económicas. En ese sentido comentó que Estados como Sajonia y ciudades como su capital, Dresde, que viven en gran parte del turismo, están sufriendo dolorosos retrocesos en el número de visitantes extranjeros, pero también alemanes. La comisionada aseguró que la mayoría de los germanos del Este no son racistas o de ultraderecha. «Pero me gustaría que esa mayoría se posicione ruidosa y claramente», declaró Iris Gleicke, quien reclamó también un mayor compromiso contra el racismo de las industrias y empresas, en muchos casos perjudicadas por la mala fama que han adquirido sus regiones. Y subrayó que «Alemania oriental sólo tendrá buenas perspectivas de desarrollo si se convierte en una región abierta, en la que se sienta en casa y participe en la vida social toda la gente que vive allí».

El Gobierno alemán califica en su informe de «notable» el hecho de que los Estados germanoorientales, con excepción de Berlín, cuentan con las tasas de extranjeros y refugiados más bajas. «Eso demuestra que la violencia xenófoba no tiene su origen en una elevada presencia de extranjeros», señala el informe, que se refiere a otros factores como la imparable migración del campo a la ciudad y al oeste del país y el hecho de que las condiciones sociales y económicas en el Este son peores que en las zonas occidentales ya que el «proceso para igualarse funciona de manera muy contenida desde hace años».

El crecimiento real del Este es apreciablemente más bajo que el del Oeste y «la distancia que los separa no es superable con las actuales tasas de crecimiento», señala el estudio. El documento explica que el crecimiento económico por habitante entre 1991 y 2015 fue del 42,8% en el Este y del 72,5% en el Oeste. Gleicke reconoció que la inmigración y la llegada de refugiados no aportan soluciones a los Estados germanoorientales, pese a sus problemas demográficos, pero el objetivo debe ser que «Alemania del Este se convierta en un nuevo hogar para los peticionarios de asilo con perspectivas de quedarse».