Diario Sur

Sarkozy y Juppé, favoritos en las primarias de la derecha francesa

  • Siete candidatos se disputan la investidura conservadora para relevar al socialista Hollande en el Elíseo dentro de ocho meses

Nicolas Sarkozy y Alain Juppé parten favoritos entre los siete candidatos de las primarias de la derecha francesa para disputarse a dos vueltas, en noviembre, la investidura conservadora a la jefatura del Estado en la elección presidencial de la próxima primavera. El expresidente y el alcalde de Burdeos, empatados en cabeza de los últimos sondeos, dirimen la batalla ideológica entre la tentación autoritaria a un acercamiento al pujante Frente Nacional por la extrema derecha y la apuesta por la moderación centrista como mejores garantías para cristalizar la alternancia al desgastado poder socialista, cuando todos los pronósticos dan por sentada la presencia de la populista Marine Le Pen en el duelo decisivo por el Elíseo dentro de ocho meses.

Ni once ni ocho. Finalmente son siete las candidaturas homologadas ayer por los organizadores de las inéditas primarias conservadoras, copia de las que hace cinco años en la izquierda propulsaron a François Hollande. Todas ellas emanan de Los Republicanos (LR), la formación convocante, con la excepción de la testimonial participación de Jean-Frédéric Poisson, presidente del grupuscular Partido Cristiano Demócrata. A última hora fue descalificado el diputado Hervé Mariton, partidario de derogar la ley del matrimonio homosexual, por no reunir todas las firmas requeridas: 250 cargos electos, incluidos 20 parlamentarios, y 2.500 afiliados. La proclamación de candidaturas significó el arranque oficial de la campaña electoral que en la práctica lleva semanas de adelanto con mítines, publicaciones de libros o programas y desplazamientos por todo el país. Los puntos culminantes serán los cuatro debates televisivos organizados, el último con los finalistas el 24 de noviembre entre las votaciones de los domingos 20 y 27 del mismo mes.

Como en las primarias socialistas de 2011, todos los franceses inscritos en el censo electoral podrán votar en los 10.228 colegios que serán instalados en escuelas y ayuntamientos. Para participar en las primarias abiertas habrá que pagar dos euros en cada vuelta y firmar un documento de adhesión a los valores defendidos por la derecha y el centro.

Las encuestas indican que cerca de 4,5 millones de franceses, el 10% del censo, están interesados en participar en el escrutinio. De cada cien electores seguros de ir a votar, ocho se declaran cercanos a un partido de izquierdas, en especial del socialista. Pero los especialistas dudan de que finalmente acudan a las urnas a la vista de todo el mundo mezclados entre los simpatizantes de derechas. Aunque puede que la voluntad de cortar el paso a Sarkozy venza las reticencias de los intrusos en la contienda del otro bando. El expresidente ya ha recortado la veintena de puntos de ventaja que le llevaba Juppé antes del verano para igualarlo con el 37% de las intenciones de voto. El Sarkozy mitinero electriza la campaña y polariza el debate con frases de gancho. «Desde que uno se hace francés, nuestros ancestros son galos», provoca con acentos de Asterix en defensa de la asimilación, más que integración, de los inmigrantes. «No tenemos vocación de ser los aduaneros de los ingleses», lanzó ayer en una visita a Calais el sepulturero de los acuerdos de Schengen, resuelto a restablecer las fronteras interiores en la Unión Europea.

Tras el radical Sarkozy y el moderado Juppé, el tercer hombre en discordia es François Fillon (10%), heraldo de la derecha católica y provinciana. Le sigue Bruno Le Maire (9%), explorador de una tercera vía por las sendas del liberalismo redistributivo y el progresismo social. Nathalie Kosciusko-Morizet (3%) es la única mujer en liza gracias a los patrocinios prestados por sus masculinos competidores.