Diario Sur

Colombia pide perdón por el «exterminio» de izquierdistas

  • Juan Manuel Santos admite que el Estado «no tomó medidas» para prevenir las 3.000 muertes de Unión Patriótica en los 80 y 90

A una semana de firmar la paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Juan Manuel Santos pidió perdón por el asesinato unos 3.000 políticos y simpatizantes de la izquierdista Unión Patriótica (UP) a manos de narcoparamilitares de ultraderecha y militares corruptos en las décadas de 1980 y 1990. «Esa tragedia jamás debió haber ocurrido», dijo el presidente colombiano. «El Estado no tomó las medidas suficientes para prevenir los asesinatos, atentados y las demás violaciones, a pesar de las evidencias de que esa persecución estaba en marcha», admitió el mandatario en relación a la violencia desatada contra los activistas de la UP, movimiento surgido en 1985 a raíz del fallido proceso de paz entre el Gobierno de Belisario Betancur y la guerrilla.

Un capítulo de la historia colombiana que fue catalogado de «exterminio» por la justicia, y que provocó que hasta hace tres años la UP no pudiera regresar a la vida política. «La persecución de los miembros de la UP fue una tragedia que conllevó a su desaparición como organización política y causó un daño indecible a miles de familias y a nuestra democracia», precisó Santos durante un acto al que asistió la presidenta de la UP, Aída Abella. La excandidata presidencial vivió durante años en el exilio tras salir ilesa de un atentado en 1996 perpetrado por supuestos paramilitares. «La paz es perdón, reconciliación, reencuentro, pero también es admitir responsabilidades y hacer el máximo esfuerzo posible para responder a las víctimas», añadió el gobernante.

Para el senador de izquierda Iván Cepeda, cuyo padre fue asesinado en 1994 y pertenecía a la UP, el 'mea culpa' «es un paso muy importante para resarcir a los miles de víctimas y para poder dejar claramente establecido que contra la UP se realizó un verdadero genocidio de carácter político». Y agregó que es también un mensaje de que la oposición tendrá garantías. Uno de los temores de las FARC era que tras firmar la paz y dejar las armas les pudiera ocurrir como a los militantes de la UP. Santos reiteró que el genocidio no se repetirá con los guerrilleros. «Tenemos que cumplir con el compromiso de asegurar que nadie que participe en política sea víctima de las armas y que ningún miembro del ningún partido, incluido el nuevo movimiento político que surja del tránsito de las FARC a la vida civil, sea víctima de la violencia», dijo Santos.

Un perdón que llega unas semanas después de que delegados insurgentes y del Gobierno acordaran el acuerdo final que puso fin a más de 50 años de conflicto interno y será rubricado el 26 de septiembre en Cartagena de Indias. Mientras las partes avanzan detalles para el futuro proceso de desarme y reincorporación a la vida civil, la guerrilla celebra hasta el día 23 su décima Conferencia Nacional Guerrillera para debatir y exponer las implicaciones del acuerdo en un encuentro que abrirá el jefe máximo de las FARC, 'Timochenko'. El Ejecutivo ha autorizado a 24 presos un permiso para asistir a esta convención de guerrilleros, la mayoría, preparados para reconvertirse en políticos. La luz verde de esta reunión, que se da por supuesta, es un paso obligado para continuar el proceso que será sellado el 2 de octubre en el plebiscito que convoca a más de 30 millones a pronunciarse sobre el acuerdo pactado entre Gobierno y guerrilla. Pese a la campaña por el 'no' que encabeza el expresidente Uribe, el 'sí' lleva la delantera.