Diario Sur

«No queremos más Europa, sino una mejor»

Junker realizó ayer una de sus entradas teatrales en la Eurocámara, con un beso a la responsable de Política Exterior, Federica Mogherini.
Junker realizó ayer una de sus entradas teatrales en la Eurocámara, con un beso a la responsable de Política Exterior, Federica Mogherini. / P. S. / EFE
  • Juncker defiende una UE más social y segura, alerta de la parálisis por el populismo y anuncia que duplicará hasta 630.000 millones el plan inversor

Llegó muy temprano, en mangas de camisa y, como es tradición, repartiendo besos por doquier. Era un dia importante era para el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y lo era, sobre todo, para esa Europa sumida en «una crisis existencial» de evidente diagnóstico pero difícil cura. Ayer, en Estrasburgo, se celebró el Debate del Estado de la Unión, quizá el mejor termómetro de la situación de la UE. «El año pasado dije que no estaba atravesando su mejor momento y lo cierto es que la cosa no ha cambiado», lamentó Juncker, quien lanzó el 'leitmotiv' que guiará la nueva UE que dejará la salida del Reino Unido ('brexit): «No queremos más Europea, sino una mejor Europa», recalcó.

A las 9:07 horas tomó la palabra y comenzó a diseccionar cuál es la Europa que quiere y que se verá durante los próximos doce meses, un periodo «clave para decidir sobre nuestro futuro común». Habló durante 48 minutos y medio. Lo hizo de realidades, de crisis, de fatalidades, de proyectos, de voluntades y de sueños. Habló de su padre, de los valores que le inculcó. «La Historia no se acordará de nuestros nombres pero si de los errores. No nos convirtamos en los culpables de acabar con el sueño europeo», zanjó mientras muchos eurodiputados aplaudían de pie.

«Los europeos están cansados de disputas, controversias y peleas sin fin. Nunca antes había visto gobiernos nacionales tan debilitados por las fuerzas populistas y paralizados por el riesgo de perder las próximas elecciones. Nunca antes había visto tanta fragmentación y tan poca convergencia en la UE y eso provoca un populismo galopante», alertó Juncker. «Y los populismos -dijo- no arreglan los problemas, los crean».

Fueron muchas las edulcoradas frases en defensa del europeísmo, los llamamientos a la unidad, pero hubo un mensaje de gran calado político que no pasó desapercibido en el Consejo, la sede de los países. «No queremos ser un gran Estado. No queremos destruir nada, somos los grandes constructores y queremos construir la UE junto a los Estados no contra los países. Europa debe ser útil y dedicarse a los grandes temas donde es necesaria», recalcó.

A diferencia de lo que dijo el año pasado, el presidente de la Comisión se mostró mucho menos contundente cuando se refirió a la crisis de los refugiados y a las polémicas cuotas entre países que él sigue defendiendo con vehemencia. Recordó que la palabra «solidaridad» aparece 16 veces en los Tratados y que la UE siempre se ha cimentado sobre ella. Sin embargo, admitió que la «solidaridad no se puede imponer, sino que tiene que partir del corazón».

Lo que sí anunció fue la creación de un plan inversor específico para África que movilizará 44.000 millones, que podrían duplicarse. «Se trata de combatir los problemas en origen», dijo. Por otra parte, confirmó el apoyo a Bulgaria con el despliegue en octubre de 200 guardias y 50 vehículos en su frontera con Turquía. Este asunto también será ratificado en la cumbre de jefes de Estado y de gobierno a 27 que se celebrará mañana en Bratislava (sin Reino Unido)

Exterior y terrorismo

Una vez confirmado el 'brexit' y sin el lastre británico, la Europa de la Defensa ha comenzado a tomar forma con el impulso de Francia y Alemania. Juncker respaldó sin fisuras esta idea y propuso crear un cuartel único y un fondo europeo 'ad hoc' destinado a la investigación y el desarrollo. «Europa ya no puede permitirse ir a caballito del poder militar de otros, o dejar que Francia defienda sola su honor en Mali», ironizó antes de subrayar que esta falta de sinergias dentro de la UE tiene un coste de entre 25.000 y 100.000 millones. Matizó en este sentido que apostar por esta vía no significa dejar a un lado el compromiso que ya existe con la OTAN.

Respecto a Turquía, fue muy claro: si quieren la liberalización de visados deberán cumplir con todos los requisitos de la legislación europea.

Juncker pidió máxima unidad para que los «terroristas tengan presente que jamás derrotarán nuestros valores». Entre las nuevas medidas, anunció la creación de un Sistema Europeo de Información sobre Viajes, similar al registro ESTA que existe en Estados Unidos. «Cada vez que una persona entre en la Unión Europea o salga de ella quedará registrada la fecha, el lugar y la razón del desplazamiento. Sabremos quien viene a Europa antes de que llegue», recalcó al tiempo que abogó por el intercambio de información.

Respecto a las inversiones, el luxemburgués anunció la ampliación del plan inversor que lleva su apellido y que en un principio se propuso movilizar 315.000 millones de dinero público durante tres años (2015-2017). Ahora, se pretende alcanzar los 500.000 en 2020 y dar un arreón para sumar 630.000 en 2022. Según las cifras de la Comisión, ya se han conseguido movilizar 116.000 millones en sólo un año en 26 Estados que han inyectado capital en más de 200.000 pymes y han ayudado a crear 100.000 puestos de trabajo en un año.

En lo relativo a la economía, defendió los acuerdos comerciales como el cerrado con Canadá (aún sin aprobar), criticó el excesivo nivel de desempleo, redobló su apuesta por la Unión del Mercado de Capitales (buscar financiación más allá de los bancos). Respecto a las reglas fiscales, insistió en hacer un interpretación «flexible» e «inteligente» donde primen las preocupaciones de los Estados y no sólo las cifras macroeconómicas.