Diario Sur

El Parlamento censura el plan de Cameron en Libia

Milicianos de la insurgencia rezan junto a la tumba de diez compañeros fallecidos en un ataque aéreo de la coalición. :: reuters
Milicianos de la insurgencia rezan junto a la tumba de diez compañeros fallecidos en un ataque aéreo de la coalición. :: reuters
  • Un comité de diputados responsabiliza al ex 'premier' del fracaso de la operación militar y el caos que aceleró el ascenso del Daesh

Irak sepultó políticamente a Tony Blair. Libia ejerce una presión similar sobre David Cameron. Un comité parlamentario responsabiliza al anterior primer ministro conservador del «fracaso» en la planificación de la intervención militar que llevó al derrocamiento de Muamar Gadafi en marzo de 2011. Los medios británicos equiparan las críticas conclusiones del comité con el resultado de la investigación sobre la ofensiva contra Sadam Husein, con su apercibido veredicto de culpabilidad del exdirigente laborista.

Horas después de anunciar su retirada del Parlamento de Westminster, Cameron se vio en la diana del Comité de Exteriores. El informe, publicado ayer, enumera un catálogo de fallos que han contribuido al caos y la violencia dominantes en Libia cinco años después de la campaña de bombardeos aéreos. «El anterior primer ministro fue el principal responsable del fracaso a la hora de desarrollar una estrategia coherente en Libia», censuran los diputados.

Reino Unido y Francia lideraron la acción para, según declararon inicialmente, defender de las tropas de Gadafi a la población de Benghazi, la ciudad del este del país donde prendió la chispa de la primavera árabe. Pero, de acuerdo con el informe, Cameron y el entonces presidente Nicolas Sarkozy actuaron en base a datos de Inteligencia incorrectos. Los diputados apuntan dos graves fallos en particular: se exageró el nivel de amenaza sobre los civiles y no se identificó el fuerte contingente de islamistas radicales establecidos entre los rebeldes.

Cameron se negó a testificar ante el comité aunque en los Comunes justificó los ataques aéreos porque el presidente libio «amenazaba con disparar contra su propio pueblo como si fueran ratas». Los diputados desvelan un segundo objetivo que se encubrió en los primeros meses de los bombardeos de la OTAN. «Para el verano de 2011, la limitada intervención en protección de civiles había derivado en una oportunista política de cambio de régimen», denuncian.

La redacción del informe avanza cronológicamente y llama la atención sobre la ausencia de una «estrategia para apoyar y dar forma a la Libia post Gadafi». El informe Chilcot identifica el mismo error en la guerra de Irak de 2005. Las consecuencias del vacío de poder en Trípoli también se repiten: desde el colapso de la economía y la política a guerrillas entre las distintas tribus y milicias armadas, crisis humanitaria y de migrantes, proliferación de armas del régimen derrocado y la expansión del Estado Islámico en el país del Magreb.

Problemas internos

Cameron y el resto de líderes occidentales se desentendieron de Libia una vez eliminado el dictador. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, incluso admitió que el primer ministro británico «se distrajo con otras cosas» de la política interior de Reino Unido, ya fueran las elecciones de 2015 o el posterior referéndum de la UE. Hasta la toma de la localidad y entorno de Sirte por unos 4.000 combatientes islamistas radicales, además de la reapertura de las rutas de migrantes desde Libia, no se reanudó la presión en busca de una solución permanente.

Los diputados apuestan por el Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA, en sus siglas en inglés), que apadrina la ONU. Reconocen su debilidad actual, con la continua amenaza de milicias rivales, y se muestran contrarios al envío de tropas británicas para adiestrar al futuro Ejército libio hasta que el embrionario poder unitario se haga fuerte en todo el país.

«EL GNA es la única alternativa. Si fracasa, el peligro reside en que Libia descenderá en una guerra civil a escala global para controlar territorio y reservas petrolíferas», afirman. Por ello, los miembros del comité de Exteriores instan a la comunidad internacional a «respaldar a la ONU y al pueblo libio volcándose en el GNA» porque la alternativa será «la fragmentación política, violencia interna, colapso económico y mayor sufrimiento humano».