Diario Sur

«Lamentamos el 'Brexit', pero no es una amenaza para Europa»

bruselas. Dramas, los justos, al menos de cara a la galería. Si el debate del año pasado estuvo condicionado por la crisis de los refugiados, la gran novedad de 2016 se llama 'brexit', el inesperado portazo británico al club de clubes. Europa debe reinventarse a 27. Comenzará a hacerlo desde mañana en Bratislava pero ayer, en Estrasburgo, se consagraron las líneas rojas trazadas tras conocerse el resultado del referéndum. Primero, no habrá negociación hasta que Londres pida formalmente activar el artículo 50. Y segundo, el paquete de libertades es indivisible. El acceso al mercado único deberá conllevar, sí o sí, la libre circulación de personas.

Pese a lo grave del tema, Jean-Claude Juncker decidió dedicar sólo unos minutos al 'brexit'. Si evocan aquello de no hay mayor desprecio que no hacer aprecio no irán mal desencaminados. «Todos aquellos que lamentan profundamente el 'brexit' se preguntan ahora con preocupación si esto no es un proceso de disolución de la UE. Respetamos y lamentamos la decisión, pero esto no amenaza la Unión Europea», zanjó.

En este sentido, volvió a pedir al nuevo Gobierno liderado por Theresa May que invoque el artículo 50 «cuanto antes» para que «se acabe el roce, la incertidumbre cotidiana y para que nuestra relación bilateral, que tiene que seguir siendo amistosa, se pueda organizar de nuevo». Eso sí, «no habrá libertades a la carta», así que Londres ya sabe a lo que se enfrenta si quiere tener acceso al mercado único europeo y no quiere quedar relegada a ser un país tercero abocado a pagar aranceles. La libre circulación de europeos es un principio sagrado y en este sentido, recalcó que «agredir a polacos en las calles británicas no lo es», en relación a las agresiones xenófobas registradas en los últimos meses a raíz del 'brexit'.

Le Pen, entusiasmada

Sus palabras fueron compartidas por la inmensa mayoría de los presentes salvo por los eurófobos, que han visto este referéndum un filón para dinamitar la UE. El líder independentista británico del UKIP, Nigel Farage, se felicitó de lo ocurrido y alentó al resto de países a que sigan su ejemplo.

Con Farage ya de salida de la vida comunitaria, la nueva imagen del antieuropeísmo es la de Marine Le Pen, la líder del Frente Popular. Pletórica, recalcó que Reino Unido les ha mostrado el camino y reiteró su compromiso de impulsar una consulta similar en Francia si gana las elecciones presidenciales de 2017. Si gana... Qué tiemble la UE.