Diario Sur

La reforma educativa de May enfrenta a los conservadores

  • La primera ministra británica pretende recuperar una medida abolida en 1998 y recuperar una reválida a los alumnos de 11 años

londres. La selectiva de escolares a los 11 años de edad centra un polémico paquete de reforma educativa del nuevo Gobierno conservador británico. La divisoria medida fue abolida en 1998 salvo en un puñado de colegios estatales y su reintroducción en Inglaterra y Gales enfrenta al Ejecutivo de Theresa May con parlamentarios de su partido y con la oposición. La primera ministra solo tiene una mayoría de 17 escaños en los Comunes y está en minoría en los lores.

La iniciativa forma parte del más amplio objetivo de la dirigente 'tory' para crear «una sociedad meritocrática» en la que todos los niños deberían «tener acceso a una buena plaza escolar». Pero el Libro Verde presentado ayer en la Cámara Baja supone un cambio radical con la línea que los conservadores han seguido en educación desde los años noventa.

May apuesta por la expansión y promoción de los llamados 'grammar schools', colegios públicos con el alumnado seleccionado en función a una prueba académica. Estos centros fueron repudiados por sus predecesores 'tories', incluida Margaret Thatcher, aunque su propagación se frenó de cuajo en el primer Ejecutivo laborista de Tony Blair.

La medida no se incluye en el manifiesto conservador de 2015. El entonces primer ministro David Cameron ganó una inesperada mayoría parlamentaria con ese programa de Gobierno. May se apoya en el mismo compendio de propuestas para acallar a los que reclaman comicios anticipados que le permitan legitimar su mandato.

A menos de dos meses desde su entrada en Downing Street, sin rival compitiendo por el cargo, la premier ha resucitado un debate que se creía confinado a la historia. Por lo pronto, ha comprometido una inyección pública anual de unos 60 millones de euros para incentivar la creación de escuelas selectivas y la expansión de las que existen en la actualidad, predominantemente en Irlanda del Norte y el condado inglés de Kent.

Desafío laborista

«Derrotaremos sus planes de las 'grammar schools'», desafió anoche el líder del partido laborista, Jeremy Corbyn. El resto de fuerzas parlamentarias, con la excepción de los unionistas norirlandeses, se oponen a la propuesta que, según coinciden en su denuncia, crea «un sistema divisorio» en la educación estatal que no favorece a familias con pocos recursos financieros o sociales ni ayuda a combatir el fracaso escolar. Reino Unido está en la cola, por debajo de España, en escolares adecuadamente formados según los análisis de la OCDE.

Pero la rebelión ya está en pie en las filas conservadoras. La anterior ministra en Educación, Nicky Morgan, advirtió de que «aumentar la segregación de pupilos en base a la selección académica sería una distracción» de los cambios necesarios para mejorar el nivel de estudios y «arriesgaría seis años de reformas progresistas» bajo el liderazgo de Cameron.