Diario Sur

Médico de cabecera y confidente

La doctora Lisa Bardack trata a Hillary Clinton desde hace quince años. Nadie como la prestigiosa internista neoyorquina conoce el historial de la candidata demócrata a la Casa Blanca, que siempre recurre a ella para cualquier asunto relacionado con su salud, desde un simple catarro hasta la operación del peligroso coágulo cerebral que la obligó a aparcar su carrera política durante una temporada en 2012.

Y, por supuesto, la firma de Lisa Bardack también figura al pie del informe redactado el viernes en el que la ex secretaria de Estado fue diagnosticada de neumonía. Según explicó la especialista, jefa del Departamento de Medicina Interna del grupo hospitalario Monte Kisco, la candidata, de 68 años, está en tratamiento antibiótico y se le ha aconsejado descanso, aunque su agenda entre el vienes y el domingo dice más bien todo lo contrario: asistió a dos actos de recaudación de fondos para la campaña, a un encuentro sobre seguridad nacional y ofreció una rueda de prensa, además de participar en la Zona Cero de Nueva York en el homenaje a las víctimas del 11-S, en pie, durante hora y media en una mañana especialmente húmeda y calurosa.

No es la primera vez que la doctora Bardack, incluida en la lista de mejores médicos de EE UU desde 2011, detalla el estado de salud de la candidata demócrata. Hace justo un año y medio publicó una declaración jurada en la que «daba fe» de las «excelentes condiciones físicas de Hillary Clinton para servir como presidenta de Estados Unidos», en un acto sin precedentes entre los aspirantes a la Casa Blanca. Por primera vez en el país se conocían públicamente datos de un candidato hasta entonces tan íntimos como los niveles de colesterol (195), la tensión (100 sobre 65) o la lista de medicamentos (warfarina para sus problemas de tiroides, antihistamínicos y vitamina B12) que tiene prescritos. Ahora sólo queda que la doctora Bardack ponga su rúbrica en el informe de alta.