Diario Sur

Kim hace temblar al mundo

Vehículos anfibio surcoreanos en el aniversario de la batalla que supuso la reconquista de Seúl de manos de Corea del Norte. :: afp
Vehículos anfibio surcoreanos en el aniversario de la batalla que supuso la reconquista de Seúl de manos de Corea del Norte. :: afp
  • El quinto ensayo nuclear de Corea del Norte demuestra su capacidad para estallar un artefacto de entre 10 y 20 kilotones

Ri Chun-hee reapareció ayer con una sonrisa de oreja a oreja y con su voz más tronante. Sin duda, razones no le faltaban. Exultante, la presentadora más famosa de la televisión norcoreana, una mujer acostumbrada a dar las noticias más relevantes sin escatimar expresiones faciales, anunció con tono gozoso el último hito del programa nuclear militar del régimen comunista: «Nuestros técnicos y científicos del Instituto de Armas Nucleares han llevado a cabo una explosión atómica de prueba para comprobar la potencia de una nueva cabeza nuclear». Además de confirmar el éxito del quinto -y más poderoso- test atómico que realiza el régimen de Pyongyang, Ri afirmó que «no se ha filtrado ni una sola traza de material radiactivo al entorno».

Lo que no mencionó la presentadora de los informativos oficiales es que la prueba del artefacto, cuya potencia diferentes analistas estiman entre 10 y 20 kilotones -similar a la lanzada en 1945 sobre Hiroshima-, provocó un terremoto de fuerza 5,3 en la escala de Richter con epicentro en la base de Punggye-ri, ubicada al noroeste del país y cerca de China, y que desencadenó otro seísmo mucho mayor en la esfera política internacional. Porque, como era de esperar, las críticas arreciaron por todo el mundo. Incluso Pekín, su aliado tradicional, condenó la prueba. El Ministerio de Asuntos Exteriores chino exigió a su vecino que deje de «llevar a cabo acciones que empeoran la situación en la región».

No obstante, el presidente Kim Jong-un está convencido de que su estrategia servirá para forzar a Estados Unidos a negociar las severas sanciones que tanto la superpotencia americana como Naciones Unidas imponen a Corea del Norte. De hecho, si se confirma que, como afirma Pyongyang, la prueba de ayer fue la de una cabeza capaz de ser instalada en un misil de crucero, el peligro que supone el programa nuclear militar escalaría considerablemente y supondría una amenaza notable para algunos de los aliados más importantes de Washington en Asia, con Corea del Sur y Japón a la cabeza.

No en vano, ayer la reacción de esos dos países fue la más rápida y contundente. La presidenta surcoreana, Park Geun-hye, decidió acortar su visita oficial a Laos y regresar inmediatamente a Seúl para dirigir la reunión urgente del Consejo de Seguridad Nacional y dar respuesta a lo que considera «una grave provocación que únicamente logrará incrementar el número de sanciones y el aislamiento que pesan sobre un régimen que camina hacia su autodestrucción». Por su parte, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, afirmó que la comunidad internacional debe condenar el test en los términos más severos. «El programa nuclear de Corea del Norte se está convirtiendo en una creciente amenaza para Japón y supone un poderoso elemento de desestabilización para la paz en la región».

En cualquier caso, este tipo de declaraciones son las habituales desde que hace una década el régimen de los Kim detonó su primera bomba atómica. Culminó entonces un proceso que había comenzado 20 años antes con la construcción de sus instalaciones nucleares en Yongbyon. En 2002, George W. Bush incluyó al país en su particular 'eje del mal', y un año después Pyongyang decidió retirarse del Tratado de No Proliferación Nuclear para poder continuar con el desarrollo de un arsenal que ha ido creciendo rápidamente en los últimos años.

¿Una amenaza verdadera?

De hecho, a las órdenes del joven Kim Jong-un, el régimen ha realizado otras tres pruebas nucleares y ha desarrollado, siempre según fuentes oficiales norcoreanas, tecnología para miniaturizar las cabezas atómicas y para instalarlas en misiles balísticos capaces de ser disparados incluso desde un submarino.

Los expertos, sin embargo, no se ponen de acuerdo sobre la verdadera magnitud de la amenaza que supone el programa nuclear militar de los Kim. Muchos, sobre todo en Corea del Sur, aseguran que algunas de las pruebas han sido todo un fiasco, como la que se llevó a cabo en 2012 para poner en órbita un satélite que aparentemente ha 'muerto' y que podría ser sólo una tapadera para probar tecnología propia de misiles balísticos.

Más recientemente también se ha puesto en duda el éxito del lanzamiento submarino de un proyectil el año pasado, y hay quienes incluso afirman que la bomba de hidrógeno detonada el pasado mes de enero no fue tal. No obstante, la mayoría concuerda en un punto: la mejor solución es el diálogo.