Diario Sur

Merkel desafía a los críticos

La canciller Angela Merkel se dirige a los miembros del Bundestag. :: Stefanie Loos / reuters
La canciller Angela Merkel se dirige a los miembros del Bundestag. :: Stefanie Loos / reuters
  • En su intervención ante el pleno del Bundestag llama a la unidad de la gran coalición para vencer el discurso del miedo que agitan los populistas

Combativa, reflexiva y segura de sí misma. La canciller Angela Merkel mostró ayer esas cualidades ante el pleno del Bundestag en el debate presupuestario a la hora de analizar las consecuencias de la derrota sufrida por su Unión Cristianodemócrata (CDU) en las elecciones del pasado domingo en el Estado oriental de Mecklemburgo Antepomerania, en las que los populistas de la Alternativa para Alemania (AfD) superaron por primera vez a su formación. Tras sufrir en jornadas pasadas una incesante sucesión de críticas por el desastroso resultado y su relación con la política de refugiados, Merkel pasó a la ofensiva y advirtió de que la AfD no es solo un reto para la CDU, sino «para todos los que estamos en esta casa», es decir, para todos los partidos representados en la Cámara baja.

«Si entre nosotros solo buscamos la pequeña ventaja para superar un domingo electoral solamente con un ojo morado, acabarán ganando aquellos que apuestan por eslóganes y aparentes respuestas sencillas», dijo en referencia a la formación euroescéptica y de tinte xenófobo que está cosechando un triunfo electoral tras otro desde su creación en 2013. «Solo si defendemos la verdad recuperaremos la confianza de la gente», afirmó la canciller.

Merkel subrayó que «la situación es hoy muchísimo mejor que hace un año», cuando llegaron a Alemania un millón de peticionarios de asilo, y recordó que su Gobierno ha tomado medidas y aprobado leyes encaminadas a limitar el número de refugiados y facilitar su integración. Igualmente defendió el acuerdo entre la UE y Turquía para frenar la ola de inmigrantes y negó tajantemente que ese pacto la haga susceptible al chantaje. «Si Turquía viola los derechos humanos, se denuncia. Y si fracasa un golpe militar diremos que está bien que haya fracasado», señaló la líder conservadora alemana.

Merkel conjuró la unidad de la gran coalición de conservadores y socialdemócratas (SPD) y no citó a sus críticos. Tampoco a su socio Horst Seehofer, primer ministro de Baviera y presidente de la Unión Socialcristiana (CSU), formación hermanada con la CDU desde la creación de la República Federal. Seehofer se había despachado el martes con una nueva retahíla de críticas contra la canciller, a la que culpó directamente de la preocupante alza de AfD y de la que exigió más medidas para atajar la crisis de los refugiados. Pero nadie dudó de que sus palabras iban dirigidas a él cuando dijo que «si permitimos realmente influenciar nuestro lenguaje por aquellos que no están interesados en soluciones, al final perdemos la orientación».

Ánimo combativo

En su discurso reconoció que todavía queda mucho por hacer y que su Gobierno tiene trabajo por delante para resolver el mayor reto al que se enfrenta en once años. No hizo tampoco referencia alguna a la decisión pendiente sobre su posible candidatura para la reelección como canciller. Pero el tono de su discurso y su ánimo combativo dejaron claro que Angela Merkel tiene cuerda para una cuarta legislatura. Se espera que la incógnita sobre su futuro político se resuelva lo más tarde en diciembre con motivo del congreso de la CDU. A lo largo de su intervención tampoco hizo mención a la frase «lo vamos a conseguir», acuñada hace un año y que había repetido como un mantra hasta ahora.

Al final de su discurso y al abordar indirectamente el miedo de muchos ciudadanos a los cambios, que en muchos casos los ha conducido a los brazos de los populistas, la canciller señaló que Alemania ha cambiado una y otra vez desde la fundación de la República Federal en 1949. Y que como antigua ciudadana de la desaparecida Alemania Oriental, ha comprobado cómo los cambios pueden ser positivos. Hay cosas que no cambiarán jamás, como el hecho de que Alemania, con su fortaleza económica, ayude a los débiles, dijo Merkel, quien envió un mensaje tranquilizador a la población al afirmar que «Alemania seguirá siendo Alemania, con todo lo que queremos y apreciamos».