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Nicola Sturgeon. :: reuters
Nicola Sturgeon. :: reuters

Las dudas del 'Brexit' irritan a Escocia

  • Edimburgo advierte a Londres de que aspira, como mínimo, a mantenerse dentro del mercado común europeo

londres. ¿Cuál será la futura relación de Reino Unido con la Unión Europea? ¿Se mantendrá el país dentro o fuera del mercado común después de la marcha del bloque comunitario? Theresa May fue parca en detalles cuando abordó ayer ambas cuestiones en la sesión inaugural de 'Preguntas a la primera ministra' y en una consiguiente intervención del nuevo curso parlamentario. «No se trata del modelo noruego, ni del modelo suizo, ni del modelo de otro país, consiste en desarrollar nuestro propio modelo británico», dijo la 'premier' conservadora en los Comunes.

May esquivó la pregunta y puso en entredicho a su ministro del 'brexit', David Davis. Abanderado en solitario de la salida de la UE en el referéndum del pasado junio, declaró en la Cámara esta misma semana que es «muy improbable» continuar dentro del mercado único debido al objetivo del Gobierno de recuperar el control sobre la inmigración comunitaria. La discorde sintonía en el Ejecutivo de Londres redobló la «frustración» de la jefa del Gobierno de Edimburgo, Nicola Sturgeon, que ayer informó al parlamento de Holyrood sobre el progreso en la campaña para «proteger la relación de Escocia con la UE».

«Es frustrante que a las diez semanas del referéndum los tories no han avanzado nada en establecer qué significa realmente el 'brexit'. En lugar de una estrategia tienen una tautológica proclama sinsentido», protestó la ministra principal y líder del Partido nacionalista Escocés (SNP). «La posición del Gobierno de Reino Unido se ha vuelto más ridícula incluso», añadió en alusión al aparente desacuerdo entre May y el ultra euroescéptico titular del ministerio de la Salida de la UE.

La dirigente nacionalista instó al Gobierno central a «clarificar con urgencia» las pautas de la consulta que May ha garantizado a los Ejecutivos autonómicos en la fase previa a la negociación con el resto de líderes de la UE. Pero el silencio de Londres continúa pese al nombramiento en agosto de un interlocutor directo en Edimburgo, el ministro del 'brexit' Michael Russlee, un veterano del SNP. «No desvelaremos nuestra baza prematuramente y no aportaremos un continuo comentario sobre cada tira y afloja de la negociación», advirtió ayer la primera ministra en los Comunes.

Edimburgo, en cambio, quiere entrar de lleno en la elaboración del plan sobre la nueva relación con la UE. «Esperamos tener -con el resto de las administraciones autonómicas- un papel en la toma de decisiones. Esperamos que nuestra participación será significativa», observó Sturgeon en su comparecencia en Holyrood.