Diario Sur

La coalición de Merkel cede al populismo

Angela Merkel, ayer a su llegada al Busdestag para asistir a la reunión de los Prespuestos para 2017. :: S. Loos / Reuters
Angela Merkel, ayer a su llegada al Busdestag para asistir a la reunión de los Prespuestos para 2017. :: S. Loos / Reuters
  • El socio bávaro de la canciller centra sus críticas en la acogida a refugiados y el titular de Finanzas anuncia una rebaja fiscal

La catástrofe electoral sufrida el domingo en el estado de Mecklemburgo Antepomerania por la Unión Cristianodemócrata (CDU) ha derivado ya en tormenta en el seno de la gran coalición gubernamental en Berlín, donde todos los rayos y truenos se dirigen contra la líder conservadora y canciller federal, Angela Merkel. El presidente de su partido hermano, la Unión Socialcristiana (CSU), y jefe del Gobierno de Baviera, Horst Seehofer, criticó ayer de nuevo a su socia y lamentó que sus «reiteradas exigencias para corregir el curso» de la política de atención a los refugiados hayan caído hasta ahora, a su entender, en saco roto.

«La situación para la Unión (CDU/CSU) es altamente amenazadora», advirtió Seehofer en declaraciones al rotativo muniqués 'Süddeutsche Zeitung', en las que subrayó que el resultado de los comicios regionales ha dejado claro que «la gente no quiere esa política de Berlín». Para el líder bávaro, es urgente que los conservadores y el Gobierno federal «tengan las cosas claras lo más tarde en septiembre, octubre» en materias como «impuestos, seguridad interior, pensiones e inmigración» y adelantó que su formación anunciará su posición este mismo fin de semana. «Luego veremos cómo nos ponemos de acuerdo con la CDU», afirmó Horst Seehofer.

A la hora de analizar las elecciones del domingo comentó que la política para los refugiados «no es más que una válvula de escape, la problemática es aún más profunda», para mostrarse seguidamente convencido de que tras el voto de protesta que cosechan con sumo éxito los populistas de la Alternativa para Alemania (AfD) «se encuentra la crítica al sistema». El delfín del presidente bávaro y ministro de Finanzas de la región, Markus Söder, insistió en que Alemania «necesita un límite máximo de acogida» de refugiados y «controles eficaces para saber de una vez quién se encuentra en este país».

Para Söder, la frase pronunciada hace un año por la canciller, su famoso «lo vamos a conseguir», debe convertirse, a la vista de los pésimos resultados electorales, en un «lo hemos entendido y vamos a cambiar las cosas». Sin embargo, Merkel dejó claro ya antes de concluir la cumbre del G-20 en China el lunes que no tiene intención de cambiar su política, si bien admitió su responsabilidad por el resultado electoral e insistió en que las medidas adoptadas para hacer frente a la crisis de los desplazados por la guerra y la persecución política y religiosa necesitan tiempo para ser efectivas.

También el vicecanciller federal, ministro de Economía y presidente de los socialdemócratas (SPD), Sigmar Gabriel, se distancia cada vez más de Angela Merkel. La victoria de su partido en Mecklemburgo Antepomerania le permite incluso lanzar nuevas andanadas contra la canciller. «Limitarse a decir que 'lo vamos a conseguir' y esperar que lo hagan otros no está bien», dijo Gabriel, quien reiteró a su vez la exigencia de su formación de aprobar en la gran coalición un pacto social para la población como reacción a la ola de recién llegados al país. «Debemos preocuparnos de que nadie en Alemania tenga la impresión de que gastamos dinero en los bancos y los refugiados y que no hay espacio para las preocupaciones cotidianas de la gente», dijo Gabriel, quien adoptó un abierto tono populista al afirmar que «no se puede poner todo sólo a disposición de los refugiados».

15.000 millones

Entretanto, el ministro federal de Finanzas, el cristianodemócrata Wolfgang Schäuble, pareció echar un capote a Merkel al anunciar ayer en el Bundestag rebajas impositivas por valor de 15.000 millones de euros que beneficiarán a las clases medias y a las más desfavorecidas.

El jefe del Tesoro alemán, que sólo en el primer semestre de este año registró ingresos suplementarios de impuestos de 18.000 millones de euros, aprovechó también el comienzo de los debates para los Presupuestos del año próximo -un ejercicio en el que habrá elecciones- para comunicar la rebaja, reclamada ya hace meses por los socios de la gran coalición y los partidos de la oposición parlamentaria.

Sin embargo, la reducción impositiva no será efectiva hasta después de las elecciones generales.