Diario Sur

La derrota tensa la coalición de Merkel

El presidente chino, Xi Jinping, recibe a la canciller alemana, Angela Merkel, en la cumbre del G-20 en Hangzhou. :: Etienne Oliveau / afp
El presidente chino, Xi Jinping, recibe a la canciller alemana, Angela Merkel, en la cumbre del G-20 en Hangzhou. :: Etienne Oliveau / afp
  • El avance de la AfD relega a los democristianos de la canciller al tercer lugar en los comicios de Mecklemburgo Antepomerania

La canciller federal, Angela Merkel, ha asumido con su flema y serenidad habituales la histórica derrota sufrida este domingo por su conservadora Unión Cristianodemócrata (CDU) en las elecciones legislativas del Estado federado germano oriental de Mecklemburgo Antepomerania. La CDU se vio humillada por el electorado al convertirse en la tercera fuerza más votada de la región más despoblada de Alemania, donde se impusieron los socialdemócratas y triunfaron los populistas de la Alternativa para Alemania (AfD), que adelantaron por la derecha a la CDU y obtuvieron en sus primeros comicios mas de un 20% de votos.

Desde China, donde participó en la cumbre del G-20, Merkel admitió su responsabilidad personal por la derrota sufrida y reconoció que los temas de interés nacional, sobre todo el debate acerca de la política para los refugiados, se habían impuesto en la campaña en Mecklemburgo Antepomerania, aunque dejó claro que no tiene intención de dar marcha atrás en el camino iniciado.

«Todos debemos reflexionar sobre cómo recuperar la confianza, yo también», dijo Merkel, quien, sin embargo, rechazó categóricamente cualquier cambio de rumbo. «Considero correctas las decisiones tal y como fueron tomadas. Pero tenemos aún mucho por hacer», afirmó la canciller, quien señaló como objetivos prioritarios de su Gobierno la integración de los refugiados y la rápida expulsión de aquellos que son rechazados como peticionarios de asilo.

Subrayó que Alemania debe asumir su «responsabilidad humanitaria», pero insistió en que aquellos que no obtengan permiso para quedarse «deben abandonar nuestro país». Además recordó que su partido anunció ya a finales de 2015 que no volverá a repetirse una llegada masiva de peticionarios de asilo y comentó que el rápido descenso de refugiados que se ha registrado a lo largo del presente año, con algo más de 200.000 hasta este verano, demuestra que la reducción ha sido un éxito. Merkel pidió paciencia y tiempo para que las medidas adoptadas por su Gobierno tengan efecto.

El secretario general de la CDU, Peter Tauber, había defendido poco antes la política iniciada por Merkel y respaldada por su partido no solo de las críticas de AfD, la formación euroescéptica, ultranacionalista y xenófoba creada en 2013 y que cosecha un éxito tras otro en las elecciones regionales celebradas hasta ahora, sino también de sus propios socios de la Unión Socialcristiana (CSU) de Baviera. «Aunque las medidas tardan a veces en tener efecto, hemos ajustado ya muchas cosas», dijo Tauber, para hacer seguidamente referencia al reciente endurecimiento del derecho de asilo y la nueva ley para la integración de los refugiados.

Viejo tabú

Andreas Scheuer, secretario general de la CSU, había planteado anteriormente exigencias como «un límite máximo de refugiados, rápidas deportaciones, una ampliación de los países de procedencia segura y una mejor integración». Para la CSU el triunfo de la Alternativa para Alemania en el norteño Estado germano ha roto un viejo tabú de los conservadores alemanes, que desde la Segunda Guerra Mundial nunca hasta ahora habían permitido que una formación situada a su derecha en el espectro político lograra rebasarles.

El desastre electoral ha hecho incluso que en las filas de la CSU, partido hermanado desde siempre con la CDU, se ponga en duda el liderazgo de Merkel y hasta se cuestione su respaldo para que se presente a un cuarto mandato en las elecciones legislativas de otoño de 2017. El hecho de que la canciller aún no haya anunciado oficialmente si se presentará a la reelección -duda que se espera resuelva lo más tarde en diciembre con motivo del congreso ordinario de su partido- alimenta además ese debate.

El presidente honorífico de la CSU y antiguo primer ministro de Baviera, Edmund Stoiber, afirmó recientemente que no está pactado aún que Merkel sea de nuevo la candidata de los conservadores. Estos, sin embargo, siempre fueron derrotados en las elecciones generales cuando su candidato era un bávaro. Sucedió en 1980 cuando el legendario Franz Josef Strauss fracasó ante el socialdemócrata Helmut Schmidt y en 2002 cuando el propio Stoiber fue derrotado por Gerhard Schröder.